
Un tribunal iraquí ha condenado a cadena perpetua a Ali Shehab, una de las figuras clave de la red criminal sueca Foxtrot, por tráfico de drogas. La sentencia ha sido confirmada por la Fiscalía sueca, que considera al condenado uno de los nombres relevantes dentro del entramado criminal que en los últimos años ha sacudido Suecia con tiroteos, atentados y asesinatos vinculados a guerras entre bandas.
Shehab, de 22 años y con doble nacionalidad sueca e iraquí, fue detenido en Irak en diciembre de 2025 durante una operación conjunta en la que participaron la Policía iraquí y las autoridades suecas. Según los fiscales, el joven fue condenado por su papel en operaciones de tráfico de drogas dirigidas desde Irak y destinadas a abastecer el mercado sueco.
La Fiscalía sueca considera a Shehab un aliado cercano de Rawa Majid, líder de la red Foxtrot, una de las organizaciones criminales más conocidas de Suecia. Las autoridades lo vinculan con múltiples delitos graves cometidos en territorio sueco.
Entre ellos figura el tiroteo registrado en octubre de 2025 en una calle de Gävle, donde un menor de 13 años abrió fuego e hirió a seis jóvenes. Los investigadores también lo acusan de instigar asesinatos e intentos de asesinato en Lund, Gävle, Norsborg y otros puntos del país. En total, las autoridades suecas lo relacionan con cinco asesinatos y 23 intentos de asesinato.
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es el supuesto uso de menores como ejecutores de la violencia de las bandas. Según la investigación, Shehab habría reclutado e instruido a jóvenes tiradores a distancia mediante redes sociales desde Irak. Desde allí, presuntamente daba instrucciones sobre horarios, armas y objetivos.
Suecia solicitó la extradición de Shehab tras su detención, pero Irak no lo entregará porque también es ciudadano iraquí. Los fiscales suecos han recordado que Bagdad no extradita a sus propios nacionales. Esto significa que el condenado cumplirá su pena en Irak y no será trasladado a Suecia, pese a las causas abiertas por delitos graves presuntamente cometidos en territorio sueco.
La Fiscalía sueca ha señalado que continuará investigando los casos pendientes y decidirá este otoño si presenta cargos formales por los hechos ocurridos en Suecia.
La red Foxtrot se ha convertido en uno de los símbolos del deterioro de la seguridad en Suecia. El grupo ha estado vinculado a guerras criminales, tiroteos, explosiones y ajustes de cuentas entre bandas.
Uno de los rasgos más alarmantes de estas organizaciones es el uso de adolescentes para cometer ataques, aprovechando su edad y la debilidad del sistema penal frente a menores implicados en delitos graves. La condena en Irak de Shehab es uno de los pocos casos en los que un miembro relevante de la red recibe una pena larga fuera de Suecia.