
Varios comercios están blindando sus fachadas en los Campos Elíseos de París antes de la final del Mundial de Clubes que enfrenta al PSG y al Chelsea, por el miedo a que inmigrantes africanos causen disturbios, como ya se vio tras la final de la Champions League de este mismo año. La tensión es palpable en la capital francesa, donde muchos recuerdan los episodios de violencia, saqueos y altercados registrados tras eventos deportivos de gran magnitud.
En previsión de posibles disturbios, numerosos negocios de la emblemática avenida parisina han optado por proteger escaparates y accesos con paneles de madera y refuerzos metálicos. Algunos han decidido directamente cerrar sus puertas en la franja horaria de mayor riesgo, coincidiendo con el final del partido, previsto para la noche de este domingo.
La preocupación de los comerciantes no es infundada. Tras finales recientes, como la de la Champions League o la Copa de África, varios barrios de París vivieron escenas de vandalismo, quema de vehículos y enfrentamientos con la policía, protagonizados en buena parte por jóvenes de origen magrebí y subsahariano. Estas imágenes, ampliamente difundidas por redes sociales, han generado un clima de inquietud entre residentes y propietarios de negocios.
Las autoridades parisinas han reforzado el despliegue policial en puntos estratégicos, con especial atención en zonas como la Plaza de la Concordia, la Torre Eiffel y, por supuesto, los Campos Elíseos. La prefectura ha emitido un comunicado pidiendo calma y responsabilidad, al tiempo que ha anunciado que intervendrá “de forma inmediata y contundente” ante cualquier altercado.
El PSG, equipo anfitrión en esta final, buscará hacerse con el título ante un Chelsea que llega reforzado y con gran apoyo de sus seguidores. No obstante, la atención de muchos en París está menos puesta en lo deportivo y más en lo que pueda ocurrir una vez el árbitro pite el final del encuentro.
Mientras tanto, organizaciones vecinales y asociaciones de comerciantes piden al gobierno francés medidas estructurales para frenar la creciente inseguridad que, según denuncian, se repite en eventos de alta visibilidad internacional y deja a su paso un elevado coste económico y social.