«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La juventud española vive hoy peor que sus padres

La inseguridad y los problemas de vivienda disparan a VOX hasta casi un 30% del voto entre los jóvenes

Santiago Abascal se fotografía con un grupo de jóvenes. Redes Sociales

La confianza de los jóvenes hacia VOX no hace más que crecer, y prueba de ello es que cada encuesta confirma que hasta los 44 años se ha convertido, con diferencia, en el partido más respaldado. La inseguridad causada por la inmigración ilegal, el inmovilismo ante el problema de la vivienda, el paro, la baja tasa de natalidad… Los problemas son muchos, igual que las voces que denuncian a los causantes: el bipartidismo en España (PP y PSOE) y el globalismo en Europa, que llevan años hundiendo las expectativas de futuro de toda una generación.

El último barómetro del CIS lo ha dejado claro: VOX se consolida como la primera opción entre los menores de 45 años, y logra cifras especialmente destacadas entre los jóvenes de entre 25 y 34 años, donde roza ya el 30% de apoyo. Un dato que no sorprende si se tiene en cuenta la situación que viven miles de jóvenes españoles atrapados en empleos precarios, sin posibilidad real de acceder a una vivienda y desprotegidos ante una oleada migratoria que ha sobrecargado los servicios públicos y degradado la convivencia en muchos barrios.

De hecho, tal y como publicó El País hace escasos días, el voto entre los menores de 25 años ya rondaría el 28%. Sin embargo, este porcentaje habría que enmarcarlo teniendo en cuenta que otro 28% se abstenía. Es decir, que VOX recogería casi un 30% de apoyo sobre un 72% de votantes, lo que supondría que el 38,88% de jóvenes que acudiesen a votar apostarían por la formación de Santiago Abascal.

La juventud española vive hoy peor que sus padres. Estudiar, trabajar y aspirar a una vida digna ya no garantiza la posibilidad de emanciparse o formar una familia. El precio del alquiler en ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona devora más del 50% del sueldo medio juvenil. La natalidad cae en picado porque ni hay condiciones para tener hijos ni le interesa al globalismo defender a la familia sabiendo de la autonomía que otorga. Y mientras, los partidos tradicionales siguen confiando en políticas migratorias masivas como «solución mágica» a la crisis demográfica, a pesar de haber demostrado durante años que no sólo no resuelven el problema, sino que lo agravan.

Frente a esto, VOX ha levantado un discurso que resuena con fuerza entre los jóvenes hartos de promesas vacías. Su defensa de una Europa de naciones soberanas, una política de vivienda centrada en el acceso para los nacionales y una inmigración regulada y responsable conecta con quienes ya no se creen los dogmas de Bruselas ni las consignas buenistas del PSOE y el PP.

Según informes recientes, la emigración de jóvenes cualificados hacia otros países no deja de aumentar, mientras se disparan las cifras de entrada de inmigrantes sin cualificación, lo que incrementa la competencia en los sectores más precarios del mercado laboral y eleva los precios del alquiler. Además, el colapso en la sanidad y la educación pública se agrava por el crecimiento poblacional descontrolado, sin una infraestructura adecuada que lo acompañe.

«Los jóvenes no son vagos, están atrapados en un sistema que les niega el futuro», señalan expertos europeos en un análisis reciente sobre la situación de la juventud en el continente. Pero mientras otros países empiezan a cuestionar las recetas globalistas que han fracasado durante décadas, en España sigue vigente un modelo bipartidista incapaz de ofrecer soluciones reales. Para muchos jóvenes, VOX representa el único camino para romper con ese consenso estéril y construir una alternativa que les devuelva la esperanza.

En definitiva, la nueva generación ha dicho no a los subsidios y sí a las oportunidades. No quieren ideología, quieren seguridad. No quieren reemplazos poblacionales, quieren que se les permita quedarse. Y, por ahora, sólo VOX les habla con claridad.

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