
El Tribunal Regional de Berlín (Landgericht Berlin) ha condenado a cadena perpetua a un ciudadano afgano de 45 años por asesinar a su esposa, de la que estaba separado, delante de sus cuatro hijos menores. Los jueces calificaron los hechos como feminicidio y descartaron cualquier atenuante.
El crimen tuvo lugar el 17 de abril de 2025 en el distrito de Britz, en Berlín, dentro del barrio de Neukölln. Según acreditó el tribunal, el acusado atacó a su esposa tras una discusión porque ella se negó a retomar la relación después de que él la abandonara y contrajera matrimonio con otra mujer. La víctima, de 37 años, murió a consecuencia de las heridas.
La sentencia subraya la especial gravedad de los hechos por la presencia de los hijos durante el ataque. Mientras la madre agonizaba, los menores intentaron auxiliarla, sin que el acusado mostrara reacción alguna. Durante el juicio se acreditó además que el hombre llegó a decir a su hijo de ocho años que «le compraría una nueva madre», una frase que el tribunal consideró reveladora del desprecio absoluto por la vida de la víctima.
El hijo mayor del matrimonio, hoy de 22 años, declaró como testigo y relató años de control, celos y violencia ejercidos por su padre. El juez presidente señaló que el acusado actuó movido por la convicción de que, «como hombre, tenía derecho a castigar a su esposa», una mentalidad que el tribunal vinculó a patrones culturales incompatibles con el orden jurídico alemán.
La pareja se había casado en Afganistán en 2003 y se trasladó a Alemania en 2015. Desde su llegada, la relación se deterioró por el comportamiento controlador del acusado, que vigilaba los movimientos de su esposa, le prohibía trabajar y le impedía asistir a clases de alemán. A finales de 2024, el hombre la repudió conforme a la ley islámica para casarse de nuevo. Tras fracasar esa relación, exigió regresar con la madre de sus hijos; al recibir una negativa, cumplió las amenazas previas.
La Fiscalía había acusado inicialmente al procesado de homicidio, pero el tribunal concluyó que se trató de asesinato, excluyendo cualquier disminución de la responsabilidad penal. El condenado no podrá optar a la libertad condicional antes de 15 años. La sentencia aún puede ser recurrida.