Dos hombres han sido condenados a 19 años de prisión cada uno por su participación en una red internacional de tráfico de ilegales que operaba entre Oriente Medio y Europa, según una resolución dictada por el Tribunal de la Corona de Cardiff, según avanza el diario The Times. Los acusados, el iraquí Dilshad Shamo, de 43 años, y el iraní Ali Khdir, de 42, admitieron varios cargos relacionados con la facilitación de la inmigración ilegal tras un proceso judicial en el que se expusieron los detalles de la organización.
La sentencia considera probado que ambos actuaron como organizadores principales de una estructura logística destinada al tráfico de inmigrantes ilegales desde países como Irán, Irak y Siria hacia distintos puntos del continente europeo. El tribunal determinó que la red desarrolló una actividad continuada entre octubre de 2022 y abril de 2023, periodo durante el cual se habría facilitado el movimiento de cientos de inmigrantes a través de múltiples rutas.
De acuerdo con los hechos probados, la organización utilizaba una empresa aparentemente legal —un lavadero de vehículos— como infraestructura operativa y punto de coordinación. Desde este emplazamiento se gestionaban comunicaciones, pagos y desplazamientos, lo que permitió mantener un nivel de actividad constante y estructurado. Las autoridades estimaron que el volumen económico generado por la red alcanzó aproximadamente 2 millones de euros en un intervalo de seis meses.
Durante el juicio, la fiscalía describió diversos métodos empleados para el transporte de inmigrantes, incluyendo el uso de embarcaciones, vehículos pesados y automóviles particulares. Entre las rutas identificadas figuraban itinerarios que atravesaban países como Italia, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Austria, Alemania y Francia. En algunos casos, los ilegales iniciaban el trayecto con documentación legal hasta un tercer país antes de continuar de forma ilegal.
Las pruebas presentadas incluyeron dispositivos móviles incautados durante un registro realizado por la Agencia Nacional contra el Crimen. Dichos terminales contenían información relevante sobre contactos, rutas y coordinación interna. Según la acusación, estos elementos permitieron reconstruir la estructura organizativa de la red y vincular directamente a los acusados con su funcionamiento.
El tribunal señaló en su resolución que los condenados habían dirigido una red «grande y sofisticada», destacando el carácter sistemático de las operaciones y la amplitud geográfica de su actividad. Asimismo, indicó que el servicio se ofrecía a cualquier persona dispuesta a abonar las cantidades requeridas, que en algunos casos ascendían a varios miles de euros por trayecto.