La líder del partido francés Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, ha acusado al Gobierno húngaro de vulnerar los principios del Estado de derecho y de deteriorar la calidad democrática del país bajo la protección, según afirmó, de la Comisión Europea. La dirigente francesa sostuvo que el Ejecutivo encabezado por Péter Magyar está actuando contra la oposición con el respaldo de las instituciones comunitarias.
Las declaraciones de Le Pen llegaron después de que la Fiscalía registrara el martes las instalaciones donde se encontraban los servidores del partido Fidesz, principal fuerza de la oposición, y se incautara de sus sistemas informáticos y de distintas bases de datos. La actuación judicial ha provocado una fuerte reacción entre los partidos integrados en el grupo Patriotas por Europa del Parlamento Europeo.
A través de un mensaje publicado en la red social X, la dirigente de Agrupación Nacional aseguró que las supuestas vulneraciones del Estado de derecho en Hungría son cada vez más frecuentes. En ese mismo mensaje defendió que la democracia no pertenece a ninguna ideología concreta, sino que debe regirse por unas normas que, a su juicio, están siendo quebrantadas por el actual Ejecutivo húngaro.
Le Pen difundió además una publicación de la eurodiputada de Fidesz Kinga Gál, copresidenta del grupo Patriotas por Europa, quien calificó de «sin precedentes» la actuación de la Fiscalía desde la transición democrática húngara iniciada en 1990. Según la parlamentaria, el Gobierno habría optado por recurrir a instrumentos legales contra la oposición tras no conseguir debilitarla políticamente.
Gál sostuvo que un Estado democrático no puede utilizar el aparato judicial para perjudicar al principal partido de la oposición y consideró que este tipo de actuaciones resultan incompatibles con el respeto al Estado de derecho. En su opinión, el Ejecutivo de Tisza habría cruzado una línea que no debería sobrepasarse en una democracia consolidada.
Las críticas de Le Pen y de otros dirigentes de Patriotas por Europa se suman a las denuncias formuladas en las últimas semanas contra diversas decisiones adoptadas por el Gobierno húngaro, que, según este grupo político, reflejan una estrategia de presión institucional y judicial sobre la oposición.