«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

El índice de aprobación de Le Pen alcanza un máximo histórico tras la condena en apelación: ganaría a Mélenchon con casi un 70% de los votos

Marine Le Pen. Europa Press.

La impactante condena de Marine Le Pen en apelación, seguida del anuncio de su candidatura a las elecciones presidenciales el martes 7 de julio, no ha debilitado el respaldo electoral a la Agrupación Nacional (RN). Al contrario, los últimos sondeos reflejan que la líder de la derecha francesa mantiene una posición de ventaja en la carrera por el Elíseo e, incluso, mejora sus expectativas de cara a una hipotética segunda vuelta.

Le Pen había quedado temporalmente eclipsada por el ascenso de Jordan Bardella como posible candidato presidencial de la formación. Sin embargo, tras confirmar su intención de concurrir a las elecciones y mantener abierta la vía judicial para intentar suspender los efectos de su condena, ha recuperado el protagonismo dentro del partido. Según los estudios demoscópicos, obtendría entre un 34% y un 36% de los votos en la primera vuelta, cifras que la consolidan como favorita.

Las encuestas también dibujan un escenario favorable para la dirigente de RN en un eventual duelo definitivo. Frente al líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, lograría una victoria muy amplia, mientras que frente al ex primer ministro Édouard Philippe también conservaría una ventaja, aunque mucho más ajustada. De forma paralela, Philippe ha perdido varios puntos en intención de voto, circunstancia que acerca a Mélenchon a la posibilidad de disputar la segunda vuelta.

Precisamente la presencia del dirigente de la izquierda radical es considerada por algunos analistas como el escenario más favorable para Le Pen. No obstante, también advierten de que Mélenchon todavía dispone de margen para adaptar su discurso durante la campaña e intentar atraer al electorado moderado, al tiempo que centra parte de su estrategia en alertar sobre el riesgo de una victoria de la derecha nacional.

Mientras tanto, Jordan Bardella trabaja para reforzar su perfil político sin cuestionar el liderazgo de Le Pen. En una entrevista publicada por Le Figaro, el presidente de RN aseguró que desempeñará un papel central durante la campaña y anunció la publicación de un nuevo libro este otoño. Su objetivo pasa por presentarse como una figura complementaria a la candidata y transmitir la imagen de un proyecto común.

Dentro del partido también se busca equilibrar dos sensibilidades económicas diferentes. Le Pen mantiene posiciones más intervencionistas en algunos ámbitos, mientras que Bardella proyecta una imagen más favorable a las empresas y al sector privado, una orientación que parte del tejido empresarial considera más próxima a la seguida por Giorgia Meloni en Italia. Esa diferencia ha generado cierto debate sobre el rumbo económico que adoptaría un eventual Gobierno de RN.

Uno de los ejemplos de ese equilibrio se encuentra en la reforma del sistema de pensiones. Bardella ha reiterado su respaldo a las líneas generales defendidas por Le Pen, aunque también ha abierto la puerta a introducir mecanismos de capitalización parcial, una propuesta que cuenta con el respaldo de una parte del electorado conservador y de algunos sectores empresariales.

En caso de victoria electoral de Marine Le Pen, Bardella ha reiterado que asumiría la jefatura del Gobierno como primer ministro. Además, ha defendido la formación de un Ejecutivo que trascienda las fronteras de la Agrupación Nacional y de su aliado, la Unión de Derecha por la República (UDR). Sin embargo, la fórmula política concreta sigue siendo objeto de debate interno. Mientras Bardella habla de una «unión nacional», otros dirigentes prefieren una alianza limitada a la derecha o una «unión de patriotas», diferencias que previsiblemente seguirán marcando la estrategia del partido durante la campaña presidencial.

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