
El asesino sirio Issa Al-Hassan, responsable de uno de los ataques más sangrientos ocurridos en Alemania en los últimos años, ha sido condenado a cadena perpetua por el tribunal de Wuppertal. La sentencia llega tras un proceso marcado por la frialdad y la arrogancia del acusado, que este miércoles entró en la sala de vistas sonriendo a la cámara y levantando el pulgar, como ha descrito un reportero del diario Welt.
El 23 de agosto de 2023, Al-Hassan apuñaló a tres personas y dejó heridas a otras ocho durante un festival municipal en Solingen. El tribunal lo ha declarado culpable de triple asesinato, diez intentos de asesinato y pertenencia al grupo terrorista Estado Islámico.
Desde el inicio del juicio en mayo, el sirio había confesado los hechos. Un informe psiquiátrico presentado la semana pasada confirmó que actuó de forma deliberada y metódica, descartando que su bajo coeficiente intelectual lo hiciera inimputable.
El caso destapa de nuevo los fallos de la política migratoria alemana. Al-Hassan vivía en un centro de refugiados y podía haber sido deportado en 2023 a Bulgaria, su primer país de entrada en la Unión Europea. Sin embargo, la expulsión nunca se ejecutó debido a errores administrativos, lo que permitió que permaneciera en Alemania y acabara perpetrando la masacre de Solingen.