
Los Carabinieri de Morciano, en la provincia italiana de Rimini, han detenido a un inmigrante de 53 años, de origen bangladesí, acusado de ejercer durante años violencia física y psicológica contra su esposa e hijos. La investigación apunta a un historial de malos tratos que habría comenzado incluso antes de que la familia se instalara en Italia.
La detención se produjo después de que la hija del sospechoso, de 15 años, intentara suicidarse tras ingerir insecticida. La menor tuvo que ser trasladada de urgencia a un hospital. Según los testimonios recabados durante la investigación, el episodio se produjo después de una agresión en la que su padre le habría golpeado la cabeza contra una pared.
Los investigadores atribuyen al hombre reiterados episodios de violencia contra sus cuatro hijos y su esposa. Entre los hechos relatados figuran una agresión a un hijo de cuatro años, al que habría golpeado en el pecho con el mango de una escoba, y otra contra una hija que entonces tenía 13 años, a la que habría golpeado en el abdomen, provocándole lesiones internas.
También habría sufrido agresiones físicas su hijo adulto, que padece una discapacidad grave. Según los testimonios familiares, el joven habría sido golpeado cuando intentó defender a su madre y a sus hermanos. Los malos tratos, además de golpes, bofetadas y puñetazos, habrían incluido episodios en los que el acusado golpeaba repetidamente la cabeza de sus hijos contra la pared.
El caso también incluye las gestiones realizadas por el detenido para trasladar a su hija adolescente a Bangladesh con el objetivo de que contrajera un matrimonio concertado. La actuación policial permitió finalmente poner a la familia bajo protección y trasladarla a un centro de acogida.
La esposa y los tres hijos explicaron a los trabajadores sociales y a los agentes la situación que estaban viviendo y manifestaron su negativa a regresar al domicilio familiar.
El arresto se produjo en ejecución de una orden de prisión preventiva dictada por el juez Andrea Falaschetti, tras la investigación preliminar coordinada por el fiscal adjunto de Rimini Davide Ercolani. El sospechoso, según el diario italiano Resto del Carlino, regenta un puesto de kebabs de temporada en la Riviera Romagnola y ya había sido investigado anteriormente por hechos relacionados con violencia doméstica.