
La ministra británica de Salvaguardia, Jess Phillips, ha decidido dimitir del Gobierno de Keir Starmer. La parlamentaria laborista por Birmingham Yardley ha presentado este martes su renuncia mediante una carta dirigida directamente al primer ministro, en la que expresa su frustración por la falta de avances concretos en la protección de los niños frente al abuso sexual en línea. Phillips, responsable de la cartera de Salvaguardia y Violencia contra Mujeres y Niñas, llevaba más de un año impulsando medidas tecnológicas para impedir que los menores generen y compartan imágenes explícitas de sí mismos en sus dispositivos móviles y ordenadores.
En la misiva, con membrete de la Cámara de los Comunes y una fotografía suya en la cabecera, Phillips reconoce el trabajo conjunto con Starmer en materia de violencia de género, pero critica duramente la inacción del Ejecutivo. «Hace más de un año presenté soluciones, elaboradas durante meses por brillantes funcionarios civiles, que acabarían con la capacidad de los niños del Reino Unido para tomar imágenes desnudas de sí mismos», escribe. Según detalla, el 91% del abuso sexual infantil en internet es autogenado por los propios menores, que son «engañados, acosados y explotados» mediante tecnología que ya existe para bloquearlo en todos los teléfonos y aparatos del país.
La ministra lamenta que, a pesar de las promesas gubernamentales —incluida una anunciada para marzo—, el Ejecutivo ha optado por «amenazar» en lugar de legislar, priorizando las preocupaciones de las grandes tecnológicas en vez de la seguridad infantil. «Esto es la definición de cambio incremental. Nada audaz al respecto», subraya. Phillips añade que el «saga Mandelson», que según ella ha provocado «amenazas» y ha obligado a Downing Street a reaccionar de forma reactiva, ha puesto de manifiesto errores catastróficos en la gestión del Gobierno.
«Creo que eres un buen hombre fundamentalmente, que se preocupa por las cosas correctas, pero he visto de primera mano cómo eso no es suficiente», afirma en la carta. «La decencia es vital, pero también lo son la curiosidad serena, la pelea y el impulso». Al final, concluye que no puede seguir sirviendo como ministra bajo la actual dirección: «No veo el cambio que creo que yo, y el país, esperamos».
La dimisión, anunciada en primer lugar por la cuenta Politics UK en la red social X, se produce en un momento de creciente presión sobre el Gobierno laborista. Fuentes cercanas al entorno ministerial indican que Phillips había expresado en privado su malestar por la lentitud en las reformas de protección infantil, aunque su salida sorprende por la dureza del tono empleado en la carta pública.
Hasta el momento, Downing Street no ha emitido un comunicado oficial sobre la sucesión en el cargo ni sobre las posibles repercusiones políticas de esta baja en el Gabinete. La renuncia de Phillips, una de las figuras más conocidas del ala izquierda laborista, podría marcar el inicio de una oleada de descontento interno en un Ejecutivo que ya acumula varios frentes abiertos. «No será la última que se irá hoy», han afirmado periodistas británicos.