
El Gobierno de Dinamarca quiere endurecer el acceso a la nacionalidad mediante una comprobación de que los aspirantes comparten los «valores daneses». La propuesta pretende excluir a quienes defiendan posiciones contrarias a la democracia, apoyen la sharía o glorifiquen el terrorismo, según recoge Apollo News a partir de un comunicado del Ministerio de Integración.
El titular del departamento, Morten Bødskov, ha defendido que la ciudadanía debe reservarse a quienes respeten los principios del país. «Por supuesto, no deberíamos concedérsela a personas que, por ejemplo, glorifican el terrorismo, defienden la sharía y se oponen a los derechos de los homosexuales», señaló.
La iniciativa sitúa la libertad, la igualdad y la lealtad a Dinamarca entre los criterios que el Ejecutivo quiere incorporar a la evaluación de los candidatos. El objetivo anunciado es detectar convicciones antidemocráticas antes de conceder la nacionalidad.
Según la información publicada, los procedimientos de naturalización permanecen suspendidos desde marzo de 2026. Mientras tanto, un grupo de expertos estudia cómo comprobar el cumplimiento de estos principios y trasladar esa exigencia al proceso de concesión.
La paralización afecta también a 2.055 personas cuyos expedientes ya se encontraban en una fase avanzada. Sus solicitudes deberán volver a examinarse y la decisión sobre su naturalización está prevista para el primer semestre de 2027.
El endurecimiento anunciado todavía requiere concretar el mecanismo de evaluación. La información no detalla qué preguntas se formularían, qué pruebas se admitirían ni cómo se determinaría que un solicitante mantiene posiciones incompatibles con los valores exigidos.
Por tanto, la medida se encuentra en preparación y no equivale a una prohibición general de la sharía ya aprobada: el planteamiento se refiere específicamente a las condiciones para adquirir la ciudadanía.
En Dinamarca, la naturalización tiene una particularidad: no se resuelve únicamente mediante un procedimiento administrativo, sino a través de una ley aprobada por el Parlamento. Según explica Apollo News, se presentan dos veces al año listas con los nombres de los adultos propuestos para recibir la nacionalidad. Esas relaciones, que incluyen los países de procedencia de los candidatos, se someten a debate parlamentario.
El Gobierno pretende reforzar este sistema con un examen de la adhesión a los principios democráticos. Su posición es que acceder a la ciudadanía danesa debe implicar un compromiso con las libertades y las normas de convivencia del país.