
Dinamarca cerrará 2025 con una de las cifras más bajas de concesión de asilo desde que existen registros oficiales. Según los últimos datos del Servicio Danés de Inmigración, difundidos por el Ministerio de Inmigración e Integración, hasta el mes de noviembre sólo 839 personas habían obtenido protección internacional, lo que sitúa el total anual por debajo del umbral de los 1.000 permisos.
Se trata de la cuarta vez desde 1983 que el país escandinavo registra una cifra tan reducida. Sólo en 1983, 2020 y 2024 se concedieron menos de mil asilos. El contraste con el pico de la crisis migratoria es evidente: en 2015, Dinamarca otorgó 10.849 permisos, la mayoría a ciudadanos sirios.
El ministro de Inmigración e Integración, Rasmus Stoklund, celebró públicamente los datos y los vinculó directamente a la estrategia del Ejecutivo. «Es una prioridad fundamental para mí que el menor número posible de extranjeros llegue a Dinamarca y obtenga asilo», afirmó en un comunicado recogido por la prensa nacional. «Por eso estoy muy satisfecho de que sigan siendo tan pocos los que reciben asilo».
La política danesa se apoya en un modelo de protección temporal y restrictivo, concebido para permitir la estancia únicamente mientras persistan las circunstancias que justifican el asilo. Desde hace años, el país ha endurecido progresivamente los criterios de admisión y ha acelerado los retornos.
La primera ministra, Mette Frederiksen, ha sido una de las dirigentes europeas más críticas con el actual sistema de asilo. En reiteradas ocasiones ha denunciado que Europa ha perdido el control de sus fronteras y que las mafias de tráfico de personas deciden, de facto, quién entra en el continente. «Los más vulnerables se quedan atrás, mientras los traficantes se enriquecen», ha advertido.
En este contexto, el Gobierno danés impulsa una reforma estructural del sistema de asilo a nivel europeo, con el objetivo de externalizar los procedimientos y tramitar las solicitudes fuera de Dinamarca —y de la propia Unión Europea—, reduciendo así el efecto llamada.
El endurecimiento no se limita al asilo. En su discurso de Año Nuevo, Frederiksen anunció una reforma integral de las deportaciones, destinada a expulsar a más extranjeros condenados por delitos graves, incluso si ello tensiona la interpretación actual del Convenio Europeo de Derechos Humanos. La propuesta contempla la expulsión automática de extranjeros condenados a más de un año de prisión, independientemente de su arraigo, salvo que exista una vulneración clara de obligaciones internacionales.
«La seguridad de los ciudadanos y los derechos de las víctimas deben estar por encima», afirmó la primera ministra. «Quienes han venido aquí y cometen delitos no deberían estar en Dinamarca».