«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los daneses deben «aferrarse a lo que somos»

Dinamarca reivindica «un pueblo y una nación» y prepara centros de deportación fuera de la UE

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. Europa Press

Dinamarca continúa profundizando en una de las políticas migratorias más duras de Europa. La primera ministra Mette Frederiksen ha reivindicado abiertamente la identidad nacional danesa y ha anunciado nuevos pasos para reforzar las deportaciones, entre ellos la creación de centros de retorno fuera de la Unión Europea.

Durante la apertura del nuevo curso parlamentario, Frederiksen defendió que los daneses deben «aferrarse a lo que somos» y preservar su continuidad como «un pueblo y una nación», un lenguaje cada vez más alejado del discurso multicultural dominante durante décadas en buena parte de la izquierda europea.

La dirigente socialdemócrata insistió en que la cohesión nacional no puede darse por garantizada y que Dinamarca debe mantener el control sobre quién entra, quién permanece en el país y quién debe abandonarlo.

El endurecimiento migratorio forma parte de una estrategia sostenida durante los últimos años por los sucesivos gobiernos daneses y que Frederiksen ha convertido en uno de los principales ejes de su Ejecutivo.

Centros de deportación fuera de Europa

Entre las nuevas medidas previstas por Copenhague figura el objetivo de contar antes de finales de 2027 con un centro de retorno situado fuera de la Unión Europea. El propósito es poder trasladar allí a extranjeros que hayan recibido una orden de expulsión y carezcan de derecho a permanecer en Dinamarca mientras se ejecuta su deportación.

El Gobierno danés lleva años defendiendo que Europa debe abandonar un modelo en el que basta con alcanzar físicamente el continente para aumentar considerablemente las posibilidades de permanecer en él. Copenhague ha respaldado por ello la creación de centros extracomunitarios para gestionar procedimientos migratorios y facilitar las expulsiones, una propuesta que ha ido ganando apoyos entre otros gobiernos europeos.

La política supone una ruptura con el modelo defendido tradicionalmente desde Bruselas y por buena parte de la izquierda continental, basado en gestionar la inmigración una vez que los extranjeros ya han alcanzado territorio comunitario.

Más dureza con quienes deben abandonar Dinamarca

El Ejecutivo también pretende reforzar el sistema de retorno dentro del propio país. Entre las medidas anunciadas figura la construcción de una prisión en el centro de retorno de Kærshovedgård, donde permanecen extranjeros que no tienen derecho legal a residir en Dinamarca pero cuya expulsión todavía no ha podido ejecutarse.

El Gobierno pretende aumentar así la capacidad para controlar a quienes tienen órdenes de deportación pendientes y reducir el riesgo de que desaparezcan antes de ser expulsados. Dinamarca ha endurecido durante los últimos años las condiciones para obtener asilo, la reagrupación familiar y la residencia permanente, además de impulsar incentivos para el retorno de extranjeros a sus países de origen.

La socialdemocracia danesa se distancia de la izquierda europea

El caso danés resulta especialmente significativo porque estas políticas no proceden de un partido situado en la derecha soberanista, sino de un Gobierno encabezado por la socialdemocracia. Frederiksen ha construido buena parte de su estrategia política sobre la idea de que un Estado del bienestar generoso únicamente puede mantenerse si el país conserva el control de sus fronteras y limita una inmigración que pueda deteriorar la cohesión social.

La dirigente ha defendido además en numerosas ocasiones que la izquierda cometió un error histórico al ignorar durante años las consecuencias sociales, culturales y económicas de la inmigración masiva.

El modelo danés se ha convertido así en una excepción dentro de la socialdemocracia europea: mientras buena parte de la izquierda continúa asociando los controles migratorios estrictos con la derecha, Copenhague reivindica simultáneamente el Estado del bienestar, la identidad nacional y una política de deportaciones cada vez más severa.

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