«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Las autoridades registraron 113.236 peticiones de protección internacional

Dos tercios de los solicitantes de asilo que entraron en Alemania en el año 2025 no tenían ningún documento de identificación

Inmigrantes entrando en Alemania. Reuters

Dos tercios de los solicitantes de asilo que entraron en Alemania el año pasado no tenían ningún documento de identidad, una situación que vuelve a poner en evidencia las dificultades del sistema para verificar quién accede al país. Los datos oficiales, difundidos por el Ministerio Federal del Interior, reflejan un incremento notable de este fenómeno en comparación con ejercicios anteriores.

En total, las autoridades registraron 113.236 peticiones de protección internacional presentadas por adultos por primera vez en 2025. De ese conjunto, 74.089 personas carecían de cualquier tipo de identificación, lo que equivale al 65,4% del total, el nivel más elevado desde que existen registros comparables.

El problema no es nuevo, aunque sí ha ido intensificándose. Un año antes, en 2024, casi la mitad de los solicitantes tampoco pudo acreditar su identidad: 72.620 de 145.401, es decir, un 49,9%. Si se amplía la perspectiva temporal, desde 2018 han llegado a Alemania cerca de 897.699 solicitantes adultos en primera solicitud, y más de la mitad —un 51,5%— no presentó documentación alguna.

Las cifras son especialmente llamativas en función del país de origen. Entre los solicitantes procedentes de Guinea, el 97,9% llegó sin identificación. También destacan Eritrea (91,5%), Somalia (91,3%) e Irak (71,9%). En el caso de Argelia, pese a no tratarse de un país en guerra y contar con estructuras estatales operativas, el 93,3% de los migrantes tampoco portaba documentos.

El Ministerio del Interior subraya que esclarecer la identidad no siempre depende únicamente de las autoridades alemanas. La colaboración de los países de origen resulta clave, pero en muchos casos es limitada o inexistente. Algunos Estados carecen de representación diplomática activa en Alemania o no cooperan en los procesos de verificación, lo que dificulta enormemente la identificación.

Además, factores como conflictos armados o sistemas administrativos ineficaces explican en parte la ausencia de documentación en determinados colectivos. Sin embargo, el fenómeno también se extiende a nacionales de países donde, en teoría, sí existen estructuras burocráticas funcionales.

La legislación alemana establece que cualquier extranjero debe presentar un documento identificativo o, en su defecto, colaborar activamente con las autoridades para aclarar su identidad. A pesar de esta obligación legal, el número de casos sin resolver continúa siendo elevado, especialmente entre ciertas nacionalidades.

El aumento de estos datos ha alimentado el debate político. Alice Weidel, dirigente de Alternativa para Alemania (AfD), criticó duramente la situación en redes sociales, asegurando que el Ejecutivo carece de control efectivo sobre las entradas al país y reclamando un giro en la política migratoria.

En conjunto, los datos reflejan una tendencia persistente que plantea retos tanto administrativos como políticos para Alemania, en un contexto en el que la gestión de la inmigración sigue siendo uno de los asuntos más sensibles del panorama europeo.

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