
La Policía Metropolitana de Londres ha desvelado que, hasta el momento, el 70% de los detenidos por la histórica manifestación celebrada el pasado 13 de septiembre contra la inmigración ilegal estaban vinculados a grupos de extrema izquierda y colectivos afines a Antifa, mientras que sólo un 30% correspondían a participantes de la marcha.
Según los datos actualizados a raíz de una petición de información pública (Freedom of Information Request), se registraron en total 26 arrestos. De ellos, únicamente 8 se atribuyen a simpatizantes de Unite the Kingdom, organizadores de la protesta comandada por Tommy Robinson. Los 18 restantes fueron identificados como parte de la contramanifestación impulsada por Stand Up to Racism y otros grupos radicales de izquierda.
Las autoridades también señalaron que, hasta la fecha, sólo ocho de los arrestados han sido formalmente acusados, aunque aún no se ha especificado a qué bloque pertenecen. En cualquier caso, el balance oficial contradice la primera versión difundida en medios progresistas, que trataba de asociar la violencia exclusivamente a los asistentes de la protesta contra la inmigración.
Más allá de los incidentes aislados, la marcha se ha considerado un éxito rotundo por la masiva participación ciudadana. Más de 100.000 personas llenaron las calles de Londres para reclamar medidas firmes frente a la inmigración ilegal y para exigir al Gobierno que refuerce el control de fronteras. La convocatoria superó con creces las expectativas iniciales y se convirtió en una de las mayores movilizaciones de los últimos años en la capital británica.
Los organizadores han celebrado que la protesta haya marcado «un punto de inflexión» en el debate político, al demostrar que existe un amplio sector social que exige un cambio en las políticas migratorias. Mientras tanto, el hecho de que la mayoría de los arrestados correspondieran a grupos de extrema izquierda refuerza la idea de que fueron los contramanifestantes quienes protagonizaron la mayor parte de los disturbios.