«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Un policía ha descubierto pruebas sobre una red de trata de niñas

El alcalde musulmán de Londres, al borde de la dimisión tras negar la existencia de bandas pedófilas pakistaníes: identifican decenas de víctimas

Sadiq Khan. Redes sociales

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, estaría planteándose dimitir por negar que existiese un problema de bandas de seducción pakistaníes en Londres, según denuncias que apuntan a un supuesto encubrimiento institucional de abusos sexuales contra menores en la capital británica. Las críticas se multiplican después de que el ex detective Jon Wedger asegurara que el silencio oficial ha permitido que la explotación se prolongue durante décadas.

Wedger, condecorado durante su etapa en la Policía Metropolitana, afirmó haber descubierto pruebas contundentes que señalan la existencia de una red de trata de niñas de entre nueve y catorce años, operando a gran escala en varios distritos londinenses. Según su relato, estas menores eran intercambiadas en casas de crack, vendidas por cantidades irrisorias de droga y trasladadas posteriormente a hoteles del centro, donde se las ofrecía a clientes de la construcción. También, apuntó, eran llevadas a restaurantes de lujo en Mayfair, donde alcanzaban precios de hasta 2.000 libras por encuentro.

El antiguo agente sostiene que en Haringey identificó a más de medio centenar de víctimas potenciales, seis de ellas en situación de emergencia. Sin embargo, cuando trató de llevar sus hallazgos a instancias superiores, asegura que se encontró con trabas deliberadas tanto de mandos policiales como de representantes locales. Wedger presentó documentación de la época —incluidos informes oficiales y su cuaderno de servicio— para respaldar sus acusaciones, que también figuran en la investigación independiente sobre abusos encargada en 2022.

Las acusaciones de encubrimiento no se limitan a Haringey. Wedger afirma que sus informes sobre redes de captación de menores en Tower Hamlets, Croydon y Westminster fueron directamente censurados. «Me amenazaron con perder mi empleo, mi vivienda y hasta la custodia de mis hijos si hablaba», denunció. En su opinión, la actitud del actual alcalde Khan constituye un caso de «negligencia deliberada» que debería costarle el cargo de inmediato.

Khan, que en repetidas ocasiones ha rehusado responder a preguntas de la Asamblea de Londres sobre la magnitud de estas redes, también rechazó el pasado febrero financiar una investigación independiente valorada en 4,5 millones de libras. En una tensa sesión parlamentaria, la concejal conservadora Susan Hall llegó a preguntarle nueve veces por el asunto, sin obtener una respuesta clara. Para Wedger, esta actitud desdeñosa contribuye a un clima en el que los denunciantes son «aplastados» y las propias víctimas pueden sentirse empujadas al suicidio.

Las revelaciones han provocado reacciones políticas de todo signo. Chris Philp, ministro del Interior en la sombra, calificó las palabras de Wedger de «demoledoras» y acusó al alcalde de amparar un encubrimiento. Desde Reform UK, el diputado Lee Anderson fue aún más tajante: «Sadiq Khan debe dimitir o ser destituido. No podemos permitir que Londres siga degradándose ante los ojos del mundo».

También han hablado víctimas y supervivientes. Una mujer identificada como «Mandy», que sufrió abusos en Yorkshire hace dos décadas, reprochó al alcalde «mirar hacia otro lado deliberadamente». Otra afectada, de un grupo del este de Londres, lo describió como «repugnante» por responder con sarcasmos en un tema tan sensible.

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