El Banco Europeo de Inversiones (BEI), presidido por la exvicepresidenta socialista Nadia Calviño, ha aprobado un nuevo paquete de financiación de 365 millones de euros para mejorar las infraestructuras de transporte de Marruecos, según informa Libre Mercado.
La operación refuerza la creciente apuesta de la institución comunitaria por el Reino alauí y llega en un momento especialmente llamativo: mientras Rabat recibe nuevas ayudas millonarias para modernizar sus comunicaciones terrestres, España sigue acumulando carencias en carreteras y ferrocarriles.
Según los acuerdos anunciados por el BEI, 300 millones de euros se destinarán a la Agencia Nacional de Carreteras de Marruecos para reforzar la red viaria del país. Otros 65 millones financiarán proyectos ferroviarios gestionados por la Oficina Nacional de Ferrocarriles (ONCF).
A esta última actuación se suma además una subvención de 15 millones de euros aportada por la Unión Europea para apoyar la modernización de la red ferroviaria marroquí.
Calviño defiende la conexión entre Europa y África
Durante la presentación de los acuerdos, Calviño defendió que estas inversiones buscan mejorar la movilidad y la conectividad entre Europa y África. La presidenta del BEI destacó además que la institución ha multiplicado por tres su financiación en Marruecos durante los últimos cuatro años.
La exvicepresidenta del Gobierno de Pedro Sánchez señaló que el banco comunitario ha incrementado especialmente su apoyo a proyectos de transporte, gestión del agua y educación en el país magrebí.
La nueva financiación se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento de las infraestructuras marroquíes. Rabat mantiene ambiciosos planes de expansión de su red ferroviaria y de carreteras, incluidas nuevas conexiones de alta velocidad y proyectos vinculados al Mundial de fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal.
Más recursos europeos fuera de la UE
La decisión vuelve a poner el foco en el creciente volumen de recursos que el BEI canaliza hacia proyectos situados fuera de la Unión Europea. Aunque la entidad financia iniciativas de cooperación y desarrollo en países socios, sus accionistas son los Estados miembros y su misión principal está vinculada al desarrollo económico y la cohesión del espacio comunitario.
El anuncio también tiene una evidente lectura política en España. Calviño abandonó el Gobierno de Sánchez para asumir la presidencia del BEI en 2024 y vuelve ahora a aparecer vinculada a una decisión que beneficia directamente a Marruecos, país con el que España mantiene una relación marcada por la inmigración, el Sáhara Occidental y episodios recurrentes de tensión diplomática.
Mientras tanto, el BEI continúa ampliando su presencia financiera en el país vecino. La institución prevé movilizar más de 700 millones de euros en Marruecos a lo largo de 2026, consolidando una tendencia de creciente implicación en los grandes proyectos impulsados por Rabat.