«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ha comparado a Bruselas con una «república bananera»

El CEO de Telegram se rebela ante la imposición del ‘Chat Control’ y anuncia que en su app no se escanearán mensajes privados

Pavel Durov. Redes sociales

El CEO de Telegram, Pavel Durov, ha anunciado a través de la red social X que su plataforma no se plegará a la imposición del ‘Chat Control’ y que en su aplicación no se escanearán los mensajes privados de los usuarios, sin importar las presiones regulatorias que lleguen desde Bruselas. En un mensaje directo y contundente publicado ayer viernes, el fundador y máximo responsable de la popular app de mensajería reiteró su compromiso con la privacidad absoluta de las conversaciones cifradas.

Durov respondió con ironía a las recientes maniobras legislativas de la Unión Europea, que han permitido prorrogar hasta 2028 la llamada «Chat Control 1.0», una medida temporal que autoriza el escaneo masivo de comunicaciones privadas en busca de material de abuso sexual infantil. El directivo ruso-francés afirmó sin rodeos: «Yes, Telegram won’t scan your private messages, no matter what banana-republic tricks the EU uses». Con esta frase, equiparó las tácticas europeas con las de una «república bananera», en clara alusión a lo que considera intentos autoritarios de socavar la encriptación de extremo a extremo.

La postura de Telegram llega apenas un día después de que el Parlamento Europeo aprobara, mediante un controvertido procedimiento parlamentario, la extensión de esta normativa hasta abril de 2028. Aunque la medida no obliga directamente a todas las aplicaciones a implementar escaneo en el dispositivo del usuario (la versión más agresiva, conocida como Chat Control 2.0, sigue en negociación), muchos expertos y defensores de la privacidad temen que abra la puerta a futuras imposiciones más amplias.

Telegram ha mantenido históricamente una línea firme en materia de privacidad. Sus chats secretos utilizan encriptación de extremo a extremo y no almacenan mensajes en servidores de forma accesible para la empresa. Durov ha repetido en múltiples ocasiones que la compañía no implementará puertas traseras ni sistemas de escaneo que comprometan la confidencialidad de las conversaciones de sus más de mil millones de usuarios.

La decisión de no ceder ante las exigencias europeas refuerza la imagen de Telegram como una de las pocas grandes plataformas que resisten activamente las presiones gubernamentales en materia de vigilancia. Mientras servicios como WhatsApp o Signal también defienden la encriptación, Telegram ha sido especialmente vocal en criticar lo que considera un intento de convertir los teléfonos de los ciudadanos en herramientas de espionaje masivo.

Usuarios y activistas de la privacidad han recibido con entusiasmo el anuncio de Durov, que se ha viralizado rápidamente en X con decenas de miles de interacciones. Para muchos, la negativa de Telegram representa un último bastión frente a lo que perciben como una deriva hacia la vigilancia generalizada en Europa, en un momento en el que el debate sobre el equilibrio entre seguridad infantil y derechos digitales sigue más abierto que nunca.

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