Continúa la crisis educativa en Austria
El colapso del modelo multicultural en Viena: casi la mitad de los niños no hablan alemán
El colapso del modelo multicultural en Viena: casi la mitad de los niños no hablan alemán
Niñas entrando a su colegio en Viena. Europa Press.
Por Carlos Rioba
10 de noviembre de 2025

El sistema educativo austríaco vive una crisis sin precedentes. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, el 44% de los alumnos de primer grado en Viena no tiene un nivel suficiente de alemán para seguir las clases, lo que equivale a 7.400 niños de un total de 16.700.

La cifra refleja un deterioro alarmante. En el curso 2018/2019, el porcentaje era del 30%. Seis años después, la capital austriaca se enfrenta a una realidad que muchos políticos de Bruselas y Viena han intentado negar: el colapso del modelo multicultural.

Aunque el crecimiento del fenómeno se relaciona con la inmigración de los últimos años —especialmente por la reagrupación familiar procedente de Oriente Medio y África—, lo más preocupante es que el 60% de los alumnos con «necesidades especiales» por falta de alemán ha nacido en Austria.

El analista Andreas Mölzer, en un artículo para el diario Krone, advierte que esto demuestra la existencia de «sociedades paralelas que rechazan la integración»: «Estos niños crecen en familias y barrios cerrados que se niegan a integrarse. La integración depende ante todo del idioma, y sin él no hay futuro laboral ni cultural».

Según Mölzer, la consecuencia es evidente: «Los niños con dificultades para aprender alemán acaban sin calificaciones y sin perspectivas profesionales. Y al mismo tiempo ralentizan el aprendizaje de los demás».

En muchas escuelas públicas de Viena, la enseñanza del alemán se ha convertido en una asignatura de apoyo masivo y no en el idioma vehicular. Profesores denuncian aulas donde no hay ningún alumno nativo austríaco y donde las clases se desarrollan entre el caos, la desmotivación y, en algunos casos, la violencia.

Ante este escenario, las familias que pueden permitírselo optan por la educación privada, dejando los centros públicos a las clases trabajadoras y a los nuevos migrantes. «Si puedes permitírtelo, sólo puedes enviar a tus hijos a escuelas privadas», resume Mölzer.

El fenómeno no es exclusivo de Austria: París, Berlín o Bruselas viven el mismo proceso. Las familias progresistas que defienden en público el multiculturalismo retiran a sus hijos del sistema público y se refugian en colegios selectos donde el porcentaje de alumnos extranjeros es mínimo.

Mientras tanto, los austriacos de clase media y baja quedan atrapados en barrios donde la mayoría de los niños no habla alemán y donde el nivel educativo se desploma año tras año.

El diputado Hermann Brückl, portavoz de educación del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), denunció la semana pasada la gravedad de la situación: «Cuando uno de cada cuatro alumnos habla en casa un idioma distinto al alemán y las necesidades educativas se disparan, ya no hablamos de un reto, sino de una emergencia nacional. El alemán se está convirtiendo en una lengua extranjera en nuestras propias aulas».

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