Bruselas evita cualquier reproche a Rabat tras la invasión de julio
El comisario europeo de Inmigración asegura que «nadie entró en Schengen» pese a que miles de ilegales siguen en Ceuta y agradece a Marruecos su «cooperación»
El comisario europeo de Inmigración asegura que «nadie entró en Schengen» pese a que miles de ilegales siguen en Ceuta y agradece a Marruecos su «cooperación»
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, mantiene una reunión en Bruselas con el comisario de Interior y Migraciones de la UE, Magnus Brunner.
Por Rebeca Crespo
15 de septiembre de 2026

El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha defendido este martes ante el Parlamento Europeo la actuación de Bruselas tras la invasión de Ceuta con dos mensajes difíciles de encajar con lo ocurrido a finales de julio: ha asegurado que «nadie» entró en el ámbito Schengen y ha agradecido a Marruecos su «cooperación», pese a que decenas de miles de personas consiguieron partir desde territorio marroquí y alcanzar la ciudad española en apenas dos días.

Brunner, dirigente del Partido Popular Austríaco (ÖVP) y vicepresidente del Partido Popular Europeo (PPE), la misma familia política europea a la que pertenece el PP español, ha llegado a presentar la gestión de la crisis como una prueba de que la integridad de Schengen se mantuvo intacta.

«Casi todas las personas que entraron de forma ilícita han vuelto y volvieron a Marruecos en una cuestión de horas y nadie, y cabe reseñar que nadie, ha entrado en el ámbito Schengen. Por lo tanto, su integridad ha sido conservada», ha afirmado.

La tesis tropieza con un hecho elemental: Ceuta está sometida al acervo Schengen y su frontera con Marruecos es una frontera exterior de ese espacio. Miles de los inmigrantes ilegales que atravesaron esa frontera permanecen, además, en la ciudad.

La propia dimensión de la invasión, reconocida por Brunner al comienzo de su discurso, hace todavía más difícil sostener ese balance. «La ciudad española de Ceuta cuenta con 80.000 habitantes y durante los últimos dos días de julio casi la misma cantidad de personas entraron desde la otra parte de la frontera», ha señalado. El comisario ha definido lo ocurrido como una «situación sin precedentes» que puso a prueba la resistencia de los ceutíes.

Pese a ese diagnóstico, Brunner ha evitado cualquier reproche a Marruecos, el país desde cuyo territorio partió la entrada masiva. Al contrario, ha atribuido parte de la respuesta posterior a la «cooperación» de Rabat y le ha agradecido públicamente su compromiso de aceptar las devoluciones.

«Marruecos se ha comprometido a ello, se lo agradecemos, ha dicho que va a aceptar todos aquellos migrantes que llegaron de forma ilícita a Ceuta», ha asegurado.

El agradecimiento resulta especialmente significativo porque la colaboración que Brunner describe en su intervención se refiere esencialmente a lo ocurrido después de la invasión: la aceptación por parte de Marruecos de quienes sean devueltos. El comisario no ha mencionado ninguna actuación marroquí que evitara o contuviera previamente la salida de decenas de miles de personas hacia la frontera española.

Tampoco ha planteado revisar la relación con Rabat. La intención de Bruselas es precisamente la contraria. «En lo que respecta a Marruecos, estamos comprometidos a seguir trabajando juntos sobre los retornos de aquellos que todavía permanecen en Ceuta», ha anunciado.

La Comisión pretende profundizar así en su denominada «diplomacia migratoria», que pasa por emplear financiación, política de visados y comercio como instrumentos para conseguir la colaboración de terceros países. Brunner ha hablado expresamente de utilizar «incentivos» y «palancas» para ese objetivo.

En paralelo, el comisario ha desplazado buena parte del foco hacia las mafias de tráfico de personas. Tras lamentar las muertes registradas durante la invasión, ha afirmado que «los traficantes matan a las personas» y ha reclamado más instrumentos europeos para perseguir estas redes.

La explicación deja fuera cualquier análisis sobre el papel desempeñado por las autoridades marroquíes antes y durante unos acontecimientos que, según el propio Brunner, permitieron que en sólo dos días cruzara hacia España una cantidad de personas próxima a la población completa de Ceuta.

Bruselas también pretende intensificar la vigilancia de internet. Brunner ha explicado que la Comisión se ha coordinado con varias plataformas digitales para combatir la «desinformación» relacionada con Ceuta y quiere mejorar sus sistemas de alerta ante movilizaciones organizadas con rapidez a través de la red.

El comisario ha utilizado, además, su intervención para reivindicar el Pacto de Migración y Asilo y presentar la política comunitaria como un éxito, pese a que la invasión de Ceuta acababa de exponer la vulnerabilidad de una de las fronteras exteriores de Europa.

«A partir del Pacto de Migración y Asilo, hemos abierto un nuevo capítulo», ha señalado. Y ha ido todavía más lejos: «Nuestra casa europea ahora ya está en orden, y los resultados muestran que funcionan».

Brunner ha apoyado esa conclusión en el descenso general de las llegadas ilegales. Según las cifras que ha ofrecido, se han reducido más de un 50% durante los dos últimos años y más de un tercio este año. Las solicitudes de asilo, ha añadido, bajaron un 25% en 2025. Pero el balance que él mismo ha expuesto contiene un dato que rebaja considerablemente ese optimismo: sólo el 30% de los retornos son efectivos. «No es suficiente», ha admitido.

Es decir, Europa continúa sin ejecutar siete de cada diez retornos mientras su responsable de Interior sostiene que «la casa europea» está ya «en orden». En Ceuta, precisamente, Brunner ha fijado como prioridad acelerar las devoluciones: «Los que entraron de forma ilegal y que no tienen derecho a permanecer tienen que volver a Marruecos de forma rápida».

España recibirá además 114,7 millones de euros de ayuda de emergencia de la Comisión para reforzar la vigilancia y la seguridad de la frontera, mejorar las infraestructuras y aumentar el personal y los equipos. Los fondos servirán también para los controles, la atención a los menores no acompañados y los retornos desde Ceuta.

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