Varapalo de EEUU a Bruselas
El embajador de Trump ante la UE acusa a Bruselas de asfixiar el crecimiento con su maraña regulatoria: «Las empresas se van donde es más fácil fabricar y crecer»
El embajador de Trump ante la UE acusa a Bruselas de asfixiar el crecimiento con su maraña regulatoria: «Las empresas se van donde es más fácil fabricar y crecer»
Imagen de archivo del presidente de EEUU, Donald Trump, y el embajador. Andrew Puzder. Europa Press.
Por LGI
15 de julio de 2026

El embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Andrew Puzder, ha lanzado un duro aviso a Bruselas: si Europa quiere seguir siendo competitiva en el mundo, debe reducir regulación, rebajar barreras comerciales no arancelarias y volver a abrazar el crecimiento económico.

Durante un acto de Brussels Report celebrado cerca del Parlamento Europeo, Puzder defendió el reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, pero advirtió de que los principales problemas económicos del Viejo Continente son, en gran medida, autoinfligidos.

A su juicio, el actual modelo europeo no sólo frena a las empresas del continente, sino también a las compañías estadounidenses que quieren operar en el mercado comunitario.

«Esta relación necesitaba reequilibrarse»

Puzder definió la relación transatlántica como la asociación económica más importante del mundo, pero sostuvo que se había vuelto cada vez más desequilibrada. La Unión Europea y Estados Unidos representan cerca del 30% del comercio mundial de bienes y servicios y el 43% del producto interior bruto global, según el Consejo de la Unión Europea.

«La Unión Europea es nuestro mayor socio comercial», afirmó el embajador, aunque recordó que Estados Unidos mantiene un déficit comercial con el bloque europeo. Puzder explicó que las bases de la relación económica posterior a la Guerra Fría han cambiado por completo. Tras la caída del Muro de Berlín, Washington siguió garantizando la defensa de Europa mientras mantenía condiciones comerciales favorables. «Pero el mundo ha cambiado», subrayó.

Según el diplomático, las diferencias arancelarias entre ambas partes se habían vuelto insostenibles, y tanto Donald Trump como Ursula von der Leyen reconocieron la necesidad de un nuevo enfoque. «Esta relación necesitaba reequilibrarse», resumió.

Las barreras no arancelarias, el gran obstáculo

El embajador estadounidense advirtió de que los aranceles ya no son el principal problema del comercio transatlántico. «Las barreras comerciales no arancelarias son mucho más duras», señaló.

Puzder citó como ejemplos varias regulaciones comunitarias, entre ellas las normas sobre emisiones de metano, el Reglamento Europeo contra la Deforestación y la Ley de Mercados Digitales, medidas que, según denunció, imponen costes sustanciales a las empresas.

A su juicio, esas normas no sólo perjudican a las compañías extranjeras, sino que terminan golpeando directamente a la propia economía europea. «Están devastando las economías europeas», afirmó.

Europa pierde sus viejas ventajas

Puzder sostuvo que Europa ya no puede vivir de los supuestos que sostuvieron su prosperidad durante décadas: energía rusa barata, un mercado chino aparentemente inagotable y garantías de seguridad estadounidenses. «Los tres se han derrumbado», advirtió.

A ello se suman, según el embajador, los enormes sistemas de bienestar europeos y un entorno regulatorio cada vez más complejo, que han debilitado la competitividad del continente. «El Estado del bienestar no va a desaparecer. La solución es el crecimiento económico», afirmó.

Pero ese crecimiento, denunció, está siendo bloqueado por el exceso normativo de Bruselas. Puzder citó al consejero delegado de Mistral AI, Arthur Mensch, para advertir de que muchas empresas innovadoras europeas terminan chocando contra un muro regulatorio y trasladando su inversión a otros lugares. «Las empresas se van a Estados Unidos o a China porque allí es más fácil fabricar y crecer», señaló.

«La inteligencia artificial es la economía»

El embajador describió la inteligencia artificial como el gran desafío económico de las próximas décadas. «La economía de la inteligencia artificial es la economía», afirmó.

Puzder elogió las universidades europeas y el talento científico del continente, pero advirtió de que el éxito en esta nueva era exige cinco elementos: energía abundante, minerales críticos, centros de datos, acceso a datos y equipos avanzados.

A su juicio, la falta de oportunidades en Europa empuja a emprendedores tecnológicos, científicos e inversores a trasladarse a Estados Unidos para desarrollar proyectos de mayor escala.

Por ello, pidió más inversión en energía nuclear, combustibles fósiles y gas natural licuado, con el objetivo de garantizar una electricidad estable y suficiente para la nueva economía digital. También criticó las sanciones y multas de Bruselas contra las grandes tecnológicas. «Las empresas se quejan constantemente de multas y regulación», afirmó. «Es importante que estas multas se detengan».

«No frenen a las empresas americanas»

Puzder defendió que, si Bruselas quiere ver crecer a sus propias compañías, debe eliminar los obstáculos que las frenan, no impedir que las empresas estadounidenses prosperen. «Si quieren que las empresas europeas crezcan, tienen que retirar lo que les impide crecer, no evitar que crezcan las empresas americanas», sostuvo.

El embajador aseguró que Estados Unidos quiere cooperar estrechamente con Europa en tecnologías emergentes como la computación cuántica y la inteligencia artificial, pero advirtió de que el clima regulatorio actual está debilitando esa alianza.

Inmigración y libertad de expresión

Puzder también se refirió a cuestiones políticas más amplias. En materia migratoria, reconoció que Europa ha hecho avances en la reducción de la inmigración ilegal. «Europa está haciendo mucho», afirmó. Según dijo, la inmigración ilegal está cayendo, las solicitudes de asilo disminuyen y los retornos aumentan.

Sin embargo, en materia de libertad de expresión, expresó preocupación por la evolución de varios países europeos. Aunque señaló que se trata sobre todo de problemas internos de los Estados miembros, puso como ejemplo a Alemania. «En Alemania puedes meterte en problemas por criticar a políticos», advirtió.

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