
En Alemania ya no saben qué hacer para detener el imparable ascenso de los soberanistas en intención de voto. La ilegalización de Alterativa para Alemania (AfD), aunque por el momento descartada, sigue encima de la mesa. Pero el sistema está probando otros mecanismos para alterar el proceso democrático.
Así, en el estado de Renania-Palatinado están maniobrando para impedir que los de AfD puedan presentarse a las elecciones. Este pasado julio, el ministro del Interior del Land, Michael Ebling, publicó una Declaración de Lealtad Constitucional que debían firmar todos los funcionarios para certificar su lealtad a la Ley Fundamental y a la constitución estatal. En ella, los firmantes se comprometen a no pertenecer a alguno de los grupos considerados «extremistas» por la Oficina para la Protección de la Constitución. Negarse a firmar la declaración puede llevar a un expedientes disciplinario o directamente al despido.
Y ahora quieren aplicar la misma medida a los candidatos electorales, lo que llevaría a la expulsión de hecho de AfD del proceso electoral.
Así lo ha denunciado el medio soberanista Junge Freiheit: «Los miembros de AfD no pueden postularse a la alcaldía del municipio de Nieder-Olm. Los candidatos a las elecciones deben firmar una declaración en la que declaran no pertenecer a Alternativa para Alemania, ya que el partido figura en una «lista de organizaciones extremistas» publicada por el Ministerio del Interior de Renania-Palatinado, de mayoría socialdemócrata”.
Curiosamente, como hace notar el medio, la prohibición no afecta a grupos realmente extremistas y violentos como «Antifa Ost», también conocido como la «Banda del Martillo», aunque Estados Unidos lo ha declarado organización terrorista. Varios miembros de «Antifa Ost» están siendo juzgados actualmente en Hungría por intento de asesinato.
El caso de Nieder-Olm prueba que la intención del ministro es realmente eliminar a AfD de la papeleta electoral, una medida extensible a todo el estado de Renania-Palatinado, donde AfD obtiene poco más del 20% de los votos en las encuestas.
La noticia provocó el suficiente revuelo como para que las autoridades del Land recogieran cable a toda velocidad, eliminando de su sitio en Internet la exigibilidad de firmar la declaración por parte de los candidatos, y el propio Ebling tuvo que comparecer para aclarar que era obligatoria para estos. Pero no dijo nada de aplicar este requisito a los cargos ya elegidos una vez finalizadas las votaciones.