La AfD ha inaugurado en Giessen (Hesse) su nueva organización juvenil, «Generación Alemania», un proyecto concebido como un espacio de formación política y renovación interna para los miembros más jóvenes del partido. El acto, que debía desarrollarse con normalidad, fue convertido en un campo de tensión después de que miles de radicales de extrema izquierda cercaran la zona, bloquearan carreteras y protagonizaran episodios de violencia que obligaron a la Policía alemana a intervenir en repetidas ocasiones.
La manifestación, organizada por la Confederación Sindical Alemana (DGB), reunió a más de 20.000 contramanifestantes, muchos de ellos encapuchados, que lanzaron botellas y objetos contundentes contra los servicios de emergencia y trataron de impedir el desarrollo del congreso juvenil. En ciertas zonas, la Policía se vio obligada a usar gas pimienta para contener a grupos especialmente agresivos.
Uno de los incidentes más graves afectó al diputado de AfD Julian Schmidt, quien fue «golpeado» por una turba de alrededor de veinte personas mientras aparcaba su coche cerca del recinto. El parlamentario sufrió contusiones visibles en la nariz y el pómulo, en lo que él mismo describió como un «nuevo nivel de confrontación» contra los representantes de AfD. La Policía confirmó la agresión y la detención del presunto autor.
Lejos de frenarse ante la presión, «Generación Alemania» fue presentada por la líder de AfD, Alice Weidel, como un verdadero campo de entrenamiento político destinado a fortalecer el partido de cara a las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde las encuestas apuntan a que AfD podría gobernar por primera vez. La nueva estructura será más disciplinada que su predecesora, dado que sólo los miembros oficiales del partido podrán integrarse y, en caso de mala conducta, enfrentarse incluso a la expulsión.
Mientras los manifestantes gritaban consignas como «¡Todos juntos contra el fascismo!», el canciller alemán Friedrich Merz intentó equiparar la violencia de la extrema izquierda con la presencia pacífica de AfD, aunque terminó reconociendo la gravedad de las imágenes que llegaban desde Giessen. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, también remarcó que no existe «ningún derecho fundamental» que justifique ataques contra la Policía ni contra quienes ejercen su libertad de reunión.
Pese al clima hostil, el partido consideró el acto un éxito simbólico: AfD logró fundar su nueva juventud en un ambiente que demostró, una vez más, que las fuerzas radicales están dispuestas a recurrir a la violencia para impedir la participación democrática de millones de alemanes que apoyan a la formación. «Generación Alemania» nace así reforzada.