
En el último año, el Gobierno británico ha liberado por error a 90 delincuentes violentos y agresores sexuales, el mayor número jamás registrado en el país. Los datos, revelados por The Telegraph, muestran un incremento sin precedentes: ocho veces más que el año anterior, cuando sólo 11 presos fueron excarcelados por equivocación.
El escándalo aumenta la presión sobre el secretario de Justicia, David Lammy, que el jueves trató de justificar ante el Parlamento su silencio sobre el caos penitenciario alegando que «no tenía todos los datos». Pese a presentarse como el responsable de las «comprobaciones más estrictas de la historia», Lammy reconoció que «hay una montaña que escalar» antes de resolver la crisis.
Entre los casos más graves figura el del agresor sexual argelino Brahim Kaddour-Cherif, de 24 años, todavía en paradero desconocido tras ser liberado por error del penal de Wandsworth hace más de una semana. En el mismo centro también fue excarcelado antes de tiempo el estafador William Smith, de 35 años, que se entregó voluntariamente el jueves. Ambos salieron de prisión pese a las nuevas medidas de control anunciadas por Lammy después de otro error: la liberación del inmigrante etíope Hadush Kebatu, condenado por delitos sexuales y deportado finalmente tras una persecución policial de 48 horas.
Las cifras del Ministerio de Justicia, a las que ha tenido acceso The Telegraph, son demoledoras. Los delincuentes violentos liberados por error han pasado de nueve a 87 en un año. Los agresores sexuales, de dos a tres. También se triplicaron las liberaciones de ladrones y atracadores (de 17 a 52), así como las de reos por posesión de armas (de cinco a 18). En total, 262 presos han sido excarcelados por equivocación, más del doble que el año anterior.
El Ministerio de Justicia se niega a informar sobre cuántos de los liberados siguen fugitivos. Según el diario británico, Kaddour-Cherif fue puesto en libertad porque una orden judicial fue enviada al centro penitenciario equivocado, lo que impidió a los funcionarios comprobar su situación antes de soltarlo. La Policía no fue avisada del error hasta seis días después.