El Ministerio alemán de Desarrollo destinó 230.721,75 euros a un proyecto para la producción y comercialización de jabones en Zimbabue, dirigido a crear una fuente de ingresos para mujeres tonga en la región de Binga.
El Gobierno federal ha defendido que el proyecto fue incluso más exitoso de lo esperado, aunque en su respuesta a una pregunta parlamentaria del grupo de Alternativa para Alemania —AfD— no menciona ninguna evaluación independiente que certifique la eficacia real de la iniciativa.
El programa se desarrolló entre diciembre de 2017 y abril de 2021 bajo el título «Creación de ingresos sostenibles para 150 mujeres tonga en Binga mediante la producción y comercialización de jabones de calidad a partir de aceite de jatrofa». Incluyendo la aportación propia del beneficiario, el gasto total ascendió a 269.659,94 euros.
Según la respuesta del Ejecutivo alemán, el 66% de los fondos se destinó a la creación de la estructura de producción. Otro 9% correspondió a gastos administrativos del organismo alemán encargado del proyecto. Para la comercialización de los productos, en cambio, se destinó apenas un 0,4%.
El Ministerio sostiene que el grupo destinatario directo pasó de las 150 mujeres previstas inicialmente a 410. También asegura que sus ingresos mensuales aumentaron, dependiendo del grado de participación, entre 2 y 50 dólares.
Sin embargo, el Gobierno no ofrece una media de ingresos, ni aclara cuántas mujeres siguieron obteniendo beneficios una vez finalizada la financiación pública. Tampoco concreta los costes posteriores que el proyecto pudo generar para las beneficiarias.
Los datos disponibles tampoco permiten concluir que las 410 mujeres produjeran jabón directamente. En una página del socio ejecutor, Welthaus Bielefeld, se indica que unas 400 mujeres obtuvieron pequeños ingresos mediante la recolección de semillas de jatrofa y el trenzado de cestas, mientras que sólo 12 mujeres fueron formadas como productoras de jabón y recibieron un ingreso fijo.
El Gobierno alemán señala que se construyeron almacenes y oficinas, se realizaron cursos de formación y se abrieron mercados tanto en Zimbabue como en Alemania. Pero las cifras sobre el impacto del programa se basan en mediciones realizadas por el propio responsable del proyecto sobre el terreno, no en una auditoría externa.
En relación con los costes a largo plazo para las beneficiarias, la respuesta oficial admite que no existen datos concretos. «No se dispone de información más precisa sobre los costes posteriores para el grupo objetivo beneficiado», señala el Ejecutivo.
Pese a esas lagunas, el balance del Ministerio de Desarrollo es positivo. Según la respuesta parlamentaria, debido al mayor número de mujeres beneficiadas y de familiares alcanzados, la eficiencia del proyecto se valora como «aún más favorable» de lo previsto inicialmente.