
El Gobierno alemán. liderado por el canciller Merz, estudia una reforma legal que otorgaría a los servicios de inteligencia interior poderes extraordinarios para piratear ordenadores y teléfonos móviles, manipular datos digitales, entrar de forma encubierta en domicilios privados y reclutar adolescentes de 16 y 17 años como informantes.
El borrador, impulsado por el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ampliaría de forma drástica las competencias de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interior de Alemania.
La propuesta ya ha desatado fuertes críticas políticas y mediáticas por el riesgo de entregar al Estado facultades propias de una maquinaria de vigilancia difícilmente compatible con las garantías básicas de un Estado de derecho.
Según el proyecto, la agencia de inteligencia dejaría de limitarse a recopilar información y podría intervenir activamente en sistemas informáticos y comunicaciones. Entre las nuevas competencias figurarían la posibilidad de interrumpir, redirigir o alterar transmisiones de datos. También se contempla que la información digital almacenada pueda ser borrada o manipulada.
El Ministerio del Interior defiende la reforma alegando el aumento de las amenazas de seguridad interna e internacional, incluidas las vinculadas al extremismo y a la guerra híbrida.
El borrador también permitiría, bajo determinadas condiciones, el acceso secreto a sistemas privados y la entrada encubierta en viviendas particulares. Aunque la mayoría de estas operaciones requerirían autorización de un órgano independiente de supervisión, en casos urgentes podrían ser aprobadas directamente por la dirección del propio servicio de inteligencia.
Además, las empresas de telecomunicaciones y los proveedores digitales podrían verse obligados a colaborar con las operaciones. Uno de los aspectos más polémicos es que los ciudadanos afectados podrían no llegar a saber nunca que el Estado accedió a sus comunicaciones, datos personales o incluso a su domicilio.
La reforma contempla también que, en circunstancias excepcionales, la inteligencia alemana pueda reclutar a menores de 16 y 17 años como informantes confidenciales. El Gobierno justifica esta medida por la creciente presencia de menores en determinados grupos extremistas.
La colíder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, también cargó contra el borrador. En un mensaje en X, advirtió de que los servicios de inteligencia podrían quedar autorizados a «mentir, falsificar y utilizar falsificaciones ultrarrealistas».
Weidel sostuvo que, si las autoridades estatales empiezan a falsificar información, el Estado de derecho queda liquidado.
El editor y comentarista conservador Roland Tichy también criticó la propuesta, al considerar que introduciría en Alemania métodos propios de un servicio secreto brutal y que podría permitir convertir a inocentes en sospechosos mediante manipulación digital encubierta.