
El asesor jefe de seguridad, György Bakondi, ha señalado que agentes de policía, bomberos, etc, fueron atacados en la víspera de Año Nuevo en varios países, incluidos Alemania, Italia y Francia, por individuos con «antecedentes migratorios».
Más de 1.700 vehículos resultaron dañados en Francia, mientras que una iglesia fue incendiada en los Países Bajos. En cambio, no se registraron incidentes similares en Europa Central y Oriental como la República Checa, Polonia o Budapest, añadió.
Así, afirmó en declaraciones al programa Mokka de TV2 que los líderes políticos de Europa Occidental reconocen cada vez más la necesidad de tomar medidas para frenar la inmigración. Como resultado, varios países están endureciendo las normas de inmigración y acelerando las deportaciones.
Argumentó que la raíz del problema reside en que muchos inmigrantes, en su mayoría de origen islámico, no quieren integrarse en las sociedades occidentales y buscan vivir según sus propias normas en lugar de las leyes de los países de acogida.
También advirtió de que el pacto migratorio propuesto por la Unión Europea no ofrece una solución, ya que distribuiría a los inmigrantes ilegales por todo el bloque, obligando a países donde actualmente no existen tales problemas a admitirlos. En su opinión, pretende generalizar un modelo que ya ha generado graves problemas de seguridad en Europa Occidental.
En este sentido, enfatizó que el Gobierno húngaro no modificará su política migratoria bajo ninguna presión ni sanción financiera. El enfoque de Hungría —afirmó— se guía por el interés nacional, que prioriza la soberanía y la protección del pueblo húngaro.