«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«el número de inmigrantes es cero»

Hungría sí garantiza la seguridad en sus mercados navideños: «Aquí no hay inmigrantes ilegales ni islamistas»

Viktor Orbán. Europa Press

Hungría se ha convertido en uno de los países más seguros de Europa por una política férrea de seguridad y contra la inmigración ilegal. Esto ha provocado ataques de las élites de Bruselas al Gobierno de Viktor Orbán. Mientras capitales como Madrid, Berlín o París se ven obligadas a poner bolardos, barreras físicas de acero reforzado en lugares muy concurridos —y en edificios gubernamentales o zonas comerciales navideñas— para evitar atentados islamistas, en Hungría el Ejecutivo manifiesta que «no los necesitan».

El propio Orbán ya manifestó que debido a la inmigración ilegal «la seguridad pública en muchas ciudades occidentales como Estocolmo o Viena «está en ruinas», y que bandas de inmigrantes «aterrorizan a la población». También recordó que en Hungría «el número de inmigrantes ilegales es cero» y que en consecuencia «los delitos contra la vida y la propiedad están en los niveles más bajos».

El asesor de seguridad del primer ministro húngaro, György Bakondi, reiteró recientemente que Europa ha acumulado una amplia experiencia en atentados terroristas durante la última década. Los ataques con cuchillo o machete, y los atropellos se han convertido en algo cotidiano en el continente.

En este sentido, criticó la narrativa globalista promovida por las instituciones europeas que alienta la inmigración masiva «porque vienen a pagarnos las pensiones» y a «sostener el Estado del bienestar». En este sentido, recordó que muchos en Hungría se preguntan por qué si la inmigración ilegal es realmente tan beneficiosa «se necesitan cuotas obligatorias de reubicación en lugar de que los inmigrantes permanezcan en los países a los que llegaron inicialmente».

«Los bolardos son símbolo de debilidad»

En España, VOX recuerda que los bolardos «no son símbolo de fortaleza, sino de debilidad». «¿En qué momento asumimos que bolardos, vallas y bloqueos eran el único modo de sentirnos seguros en Europa?», se pregunta la diputada Rocío de Meer.

«¿La amenaza de atropellos masivos es real? Nos blindan aquí porque no blindan nuestras fronteras. Caminamos entre barreras que nos recuerdan que lo que vemos no es seguridad, es contención. Ciudades convertidas en fortalezas improvisadas, espacios públicos protegidos como si fueran zonas en conflicto», agrega. «Lo normal, lo de sentido común, es expulsar a quienes nos obligan a poner estos muros. Nosotros no olvidamos el horror de las Ramblas, el horror de Bataclan o el horror de Múnich», concluye.

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