El informe sobre las bandas musulmanas en el Reino Unido ha revelado que decenas de niñas fueron enviadas a Oriente Medio y forzadas a casarse con islamistas. El documento publicado por el diputado independiente Rupert Lowe sobre las bandas de violadores pakistaníes en el Reino Unido ha desvelado que algunas niñas británicas fueron traficadas a países musulmanes y obligadas a contraer matrimonios islámicos como parte de un patrón de control y explotación sexual organizada. El documento, titulado The Rape Gang Inquiry Report y publicado el pasado 16 de junio de 2026, recoge esta información en su resumen ejecutivo, donde se afirma textualmente que «algunas chicas fueron incluso traficadas a Oriente Medio donde sufrirían un matrimonio islámico».
El informe de 219 páginas, elaborado tras una investigación independiente de 16 meses financiada por donaciones ciudadanas y liderada por supervivientes como Sammy Woodhouse, detalla cómo estas bandas —predominantemente formadas por hombres de origen pakistaní y fe musulmana— utilizaban el tráfico internacional como herramienta para mantener el dominio sobre las víctimas, evitar denuncias y continuar el abuso. La práctica se enmarca en un contexto más amplio de conversiones forzadas al islam, matrimonios bajo la sharía para legitimar embarazos y control religioso sobre niñas británicas, muchas de ellas menores de edad.
Según las evidencias recopiladas, incluidas declaraciones de testigos presentadas ante la investigación, las víctimas eran trasladadas fuera del Reino Unido a destinos como Oriente Medio y, en algunos casos, se intentaba enviarlas a Pakistán (como Cachemira). Estos movimientos respondían a una lógica de «propiedad» sobre las niñas, a las que se refería despectivamente como «kuffar» o «white trash». El informe vincula estos comportamientos con elementos culturales y religiosos importados de comunidades pakistaníes y otras de origen musulmán, donde el honor, la vergüenza y ciertas interpretaciones de la jurisprudencia islámica habrían facilitado la justificación del abuso.
El documento estima que al menos 250.000 niñas británicas blancas han sido víctimas de estas bandas desde los años 50 en 149 distritos del país. Destaca que el 84-87% de los condenados en casos de explotación sexual grupal tenían nombres musulmanes, en su mayoría pakistaníes, y subraya los fallos institucionales masivos: policía, servicios sociales y autoridades locales ignoraron las denuncias durante décadas por temor a ser acusados de racismo o islamofobia.
Rupert Lowe ha presentado mociones parlamentarias exigiendo una investigación nacional urgente sobre el tráfico de víctimas al extranjero y ha anunciado que utilizará su privilegio parlamentario para nombrar a los responsables. El informe también recomienda medidas como la prohibición de matrimonios sharía y un mayor control sobre los pasaportes y viajes vinculados a estas redes.
La publicación del documento ha reavivado el debate en el Reino Unido y en redes sociales, con reacciones de figuras como Elon Musk, quien ha calificado el escándalo como un «iceberg enorme de maldad» y ha exigido responsabilidades a los políticos que miraron hacia otro lado. El informe completo está disponible públicamente y constituye una de las investigaciones independientes más exhaustivas realizadas hasta la fecha sobre este asunto.