prestó juramento este lunes 3 de marzo
El líder del FPÖ denuncia el «pacto de los perdedores» en Austria: más impuestos, más inmigración y menos libertad
El líder del FPÖ denuncia el «pacto de los perdedores» en Austria: más impuestos, más inmigración y menos libertad
El líder del FPÖ, Herbert Kickl. Helmut Fohringer
Por Rebeca Crespo
4 de marzo de 2025

El nuevo Gobierno Frankenstein de Austria prestó juramento este lunes 3 de marzo. El Ejecutivo, por primera vez desde 1949, está compuesto por más de dos partidos: el Partido Popular (ÖVP), los socialdemócratas (SPÖ) y el liberal NEOS.

El abogado Christian Stocker, de 64 años, quien asumió el liderazgo del ÖVP a principios de este año, ha sido investido como canciller. Estará a la cabeza de una coalición que, a pesar de la mayoría de 110 diputados en un Parlamento de 283 escaños, no es el reflejo de la voluntad popular expresada en las elecciones de septiembre. Fue el Partido de la Libertad (FPÖ) quien ganó los comicios y obtuvo la mayor cantidad de votos entre los austriacos con un programa centrado en frenar la inmigración ilegal, pero que fue marginado en las negociaciones de gobierno.

Los austriacos no pueden esperar cambios significativos en el país, pues el nuevo gobierno mantiene la continuidad de las administraciones anteriores, lideradas por el ÖVP o el SPÖ, que no han conseguido abordar problemas como el aumento de la inmigración ilegal, el encarecimiento de la energía o las dificultades económicas.

El programa de coalición presentado la semana pasada confirma que no habrá un giro en la política migratoria. Además, los ciudadanos deberán enfrentar nuevas cargas fiscales y restricciones a la libertad en internet, debido a una mayor vigilancia de los servicios de mensajería. El nuevo Gobierno también también tendrá que hacer frente a la recesión, el crecimiento del desempleo y un déficit presupuestario considerable.

«Me encuentro hoy ante ustedes con gran respeto por las tareas que me esperan y soy muy consciente de la gran responsabilidad que conllevan estas tareas», declaró Christian Stocker en su discurso inaugural.

Por su parte, Andreas Babler, líder del SPÖ, ha asumido el cargo de vicecanciller, mientras que Beate Meinl-Reisinger, de NEOS, ha sido nombrada ministra de Asuntos Exteriores.

Desde la oposición, el líder del FPÖ, Herbert Kickl, ha criticado con dureza la formación del nuevo gobierno, afirmando que lo único que une a los tres partidos es la «sed de poder». Además, ha asegurado que la coalición aplicará políticas perjudiciales para los ciudadanos, denunciando que se mantendrá la sumisión a la Unión Europea, el aumento de la inmigración ilegal, la censura y el intervencionismo militar.

Kickl también ha criticado que el programa presentado es «una capitulación total ante el mandato de los votantes para una renovación genuina». «Se trata, en realidad, de un auténtico ‘programa traidor a Austria’, nacido del afán de poder por un lado y del miedo a los votantes por otro», ha denunciado.

El líder del FPÖ también ha arremetido contra el tamaño del Gobierno. «13 ministros y siete secretarios de Estado, además de oficinas, infraestructuras, personal, coches con chófer, etc., suponen unos 25 millones de euros de costes al año para el contribuyente», ha incidido. «Mientras la gente lucha contra precios récord, impuestos y burocracia, la coalición negra-roja-rosa está tirando el dinero de los impuestos de los austriacos por la ventana, ha concluido Kickl.

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