
El marroquí de segunda generación acusado de arrollar a varios peatones en la ciudad italiana de Módena habría intentado justificar el ataque alegando ante los investigadores que se sentía acosado, marginado y que vivía en «un país racista».
El sospechoso, Salim El Koudri, de 31 años, fue detenido después de conducir presuntamente un Citroën C3 a gran velocidad por el centro de la ciudad y embestir a siete personas. Dos de las víctimas sufrieron heridas de extrema gravedad y una de ellas permanece en estado crítico.
Según el diario italiano Il Giornale, El Koudri declaró ante los investigadores: «Me acosan, estoy marginado y vivo en un país racista». La frase ha provocado una fuerte reacción política en Italia, donde varios dirigentes han rechazado cualquier intento de utilizar el victimismo o el resentimiento como coartada ante un ataque de esta naturaleza.
El Koudri nació en Seriate, cerca de Bérgamo, en el seno de una familia marroquí, y vivía solo en Ravarino, en la provincia de Módena. Está desempleado, tiene estudios universitarios en Economía y no contaba con antecedentes penales. En 2022 habría recibido tratamiento psiquiátrico por un trastorno de personalidad esquizoide.
Varios testigos sostienen que el vehículo se dirigió deliberadamente contra los peatones. Uno de los relatos recogidos por la prensa italiana afirma que parecía que el coche intentaba «arrollar al mayor número posible de personas». Tras el atropello, el sospechoso habría salido del vehículo e intentado atacar con un arma blanca a algunos de los ciudadanos que lo perseguían mientras trataba de huir.
El ataque ha sido comparado en Italia con otros atropellos masivos registrados en ciudades europeas como Niza, Berlín o Barcelona, aunque por el momento el móvil no ha sido confirmado como religioso o ideológico. Los investigadores trabajan también sobre la hipótesis de un resentimiento personal, aislamiento y odio hacia la sociedad en la que vivía.
El sospechoso fue finalmente reducido por varios ciudadanos, entre ellos Luca Signorelli, que resultó herido mientras ayudaba a detenerlo. Signorelli fue recibido posteriormente por el presidente italiano, Sergio Mattarella, y por la primera ministra, Giorgia Meloni.
«Fue un gesto necesario para mostrar al mundo que la humanidad sigue aquí. Demostré que Italia no está muerta. Probablemente lo volvería a hacer», declaró Signorelli.
El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, pidió que Signorelli y los demás ciudadanos que intervinieron reciban un reconocimiento oficial. Tajani sostuvo que el Estado debe premiar a quienes defienden el orden legal y planteó la posibilidad de concederles una medalla al valor civil.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, también agradeció la actuación de los ciudadanos que ayudaron a detener al agresor. «Lo ocurrido hoy en Módena, donde un hombre arrolló a varios peatones antes de apuñalar a un transeúnte, es extremadamente grave», señaló. La líder italiana trasladó su solidaridad a los heridos y sus familias, y aseguró que mantiene contacto permanente con las autoridades para seguir la evolución del caso.
El vicepresidente del Gobierno y líder de la Liga, Matteo Salvini, fue aún más contundente. Identificó públicamente al sospechoso y rechazó cualquier intento de excusar el ataque. «Salim El Koudri. Este es el nombre del criminal de «segunda generación» que hoy en Módena arrolló a los transeúntes con su coche a velocidad temeraria. Leo que actuó por resentimiento porque «se sentía acosado»… Locura. No puede haber justificación para un acto tan infame», afirmó.
Según Il Messaggero, el sospechoso no se encontraba bajo los efectos de drogas ni alcohol en el momento del ataque. La Fiscalía de Módena estudia una posible acusación por tentativa de homicidio, al considerar que se trató de un acto capaz de poner en peligro la seguridad pública y realizado con intención de matar.
La policía antiterrorista continúa participando en la investigación mientras se determina el móvil exacto del ataque.