El ministro neerlandés de Asilo, Bart Van den Brink, se ha visto obligado a cancelar a última hora una visita sorpresa al centro de solicitud de asilo de Ter Apel, en la provincia de Groninga, después de que las autoridades considerasen que la situación era demasiado insegura.
El episodio vuelve a poner bajo el foco uno de los puntos más conflictivos del sistema migratorio de Países Bajos, convertido desde hace años en símbolo de saturación, inseguridad y tensión creciente entre vecinos, autoridades locales y solicitantes de asilo.
Ter Apel es el principal centro de registro de solicitantes de asilo del país y acumula denuncias por hacinamiento, violencia, incidentes con armas blancas, delitos contra comercios y presión sobre los recursos locales.
Una visita imposible por la inseguridad
La visita del ministro, perteneciente al partido democristiano CDA, fue cancelada porque la Policía y los servicios de seguridad ya estaban desplegados al máximo para hacer frente a la situación en la zona.
Según la información publicada, la acumulación de incidentes ha obligado a reforzar la presencia policial y de seguridad hasta el punto de que las autoridades no podían garantizar simultáneamente la protección de una visita ministerial. Por motivos de seguridad, no se ha comunicado por ahora si Van den Brink acudirá en otra fecha al centro gestionado por su propia administración.
Robos, intimidaciones y violencia en los alrededores
Los problemas no se limitan al interior del centro. En los alrededores de Ter Apel se ha registrado un aumento de robos en tiendas, intimidaciones y otros delitos que vecinos y comerciantes vinculan directamente con la presencia del centro de asilo. Poco antes de la visita cancelada, se informó de que durante los cuatro primeros meses del año se habían registrado en Ter Apel muchos más robos en comercios que en ejercicios anteriores.
De acuerdo con esos datos, 141 de los 144 hurtos detectados estaban vinculados al centro de acogida. Además, 53 personas fueron detenidas en relación con estos robos, 50 de ellas en Ter Apel.
Ter Apel lleva años en el centro de la crisis migratoria neerlandesa. El centro ha sido señalado por episodios de violencia, apuñalamientos, altercados internos y deterioro de la convivencia en la localidad. Las visitas anteriores de ministros y responsables públicos ya habían requerido dispositivos especiales de seguridad o se habían visto acompañadas de protestas.