
Francia continúa conmocionada tras la muerte de Quentin Deranque, estudiante de matemáticas de 23 años y activista soberanista, que falleció tras ser brutalmente agredido en Lyon el pasado 12 de febrero. La agresión, atribuida a militantes vinculados al grupo antifascista La Jeune Garde, ha desatado una tormenta política que sitúa en el centro del debate al partido La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon.
Deranque fue atacado por al menos seis individuos encapuchados tras enfrentamientos a las puertas de Sciences Po Lyon, donde intervenía la eurodiputada de LFI Rima Hassan. El joven, que colaboraba en la seguridad informal de una pequeña protesta organizada por el colectivo femenino identitario Némésis, sufrió múltiples golpes en la cabeza, entró en coma y murió dos días después por traumatismo craneoencefálico. La Fiscalía ha recalificado el caso como homicidio voluntario.
La investigación apuntó rápidamente hacia La Jeune Garde, organización antifascista con sede en Lyon que fue disuelta por el Gobierno francés en junio de 2025 por su implicación en actos violentos y alteraciones del orden público. El grupo fue cofundado por Raphaël Arnault, hoy diputado de LFI, quien antes de su elección ya había sido señalado por la policía por su radicalismo y antecedentes violentos.
Pese a la gravedad de los hechos y a las detenciones practicadas —nueve arrestos, entre ellos el asistente parlamentario de Arnault—, LFI ha rechazado romper con el entorno antifascista. Mélenchon ha reiterado su «afecto» por La Jeune Garde y defendido su papel como fuerza de «resistencia», aunque admitiendo posibles excesos. El líder izquierdista reconoció incluso que su partido se había «acercado deliberadamente» al grupo en el pasado.
Las autoridades han endurecido el tono. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, afirmó que «la ultraizquierda lo mató», mientras el ministro del Interior subrayó la existencia de «fuertes vínculos» entre LFI y La Jeune Garde. La presidenta de la Asamblea Nacional suspendió el acceso al Parlamento del asistente implicado, y el Gobierno ha pedido la suspensión temporal de Arnault del grupo parlamentario.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a diputados de LFI participando en actos y entrenamientos junto a miembros de La Jeune Garde. La propia Rima Hassan ha aparecido fotografiada con militantes del colectivo y portando camisetas de apoyo.
La sesión parlamentaria abrió con un minuto de silencio por Deranque, pero derivó rápidamente en enfrentamientos verbales. Desde el partido Agrupación Nacional, Jordan Bardella exigió un «cordón sanitario» contra LFI, mientras figuras socialistas como el expresidente François Hollande han marcado distancias, advirtiendo de que la relación con la formación de Mélenchon está «totalmente rota».