El Partido Laborista se ha abierto en el Parlamento británico por primera vez a reconocer un papel para la ley islámica Sharía dentro del marco jurídico del Reino Unido. La ministra de Tribunales y Servicios Legales, Sarah Sackman, aseguró que aunque «la sharía no forma parte de la legislación de Inglaterra ni de Alemania», su funcionamiento puede equipararse a otras normas de carácter religioso, como la ley judía o ciertos códigos cristianos, siempre que los ciudadanos decidan voluntariamente someterse a dichos consejos.
Sackman defendió que esta práctica encajaría dentro del principio de tolerancia religiosa, al que calificó como «un valor esencial británico». Según sus palabras, permitir que comunidades de fe utilicen marcos propios para regular asuntos internos no sustituiría al derecho estatal, pero sí reflejaría una sociedad plural y respetuosa con la diversidad.
Las declaraciones han generado una fuerte controversia política, con críticas de quienes temen que la apertura hacia la sharía suponga una cesión ideológica frente al islamismo y ponga en riesgo la igualdad legal de todos los ciudadanos. Entre los más duros en su rechazo se encuentra el partido del soberanista Nigel Farage, que ya ha advertido que se opondrá frontalmente a cualquier intento de imponer normas inspiradas en el islam en territorio británico.