
La Policía de Irlanda del Norte (PSNI) ha admitido que todavía desconoce la verdadera nacionalidad de Hadi Alodid, el refugiado que intentó asesinar a Stephen Ogilvie, de 44 años, durante un ataque con arma blanca perpetrado en junio en Belfast.
El caso ha vuelto a poner bajo el foco los fallos del sistema de asilo británico y el descontrol migratorio en la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Las autoridades identificaron inicialmente al acusado como somalí, después aseguraron que era sudanés y ahora investigan la posibilidad de que proceda de Chad.
El subdirector de la Policía de Irlanda del Norte, Davy Beck, reconoció este martes ante una comisión conjunta del Parlamento británico que las pesquisas sobre el origen del acusado continúan abiertas.
«Seguimos investigando los orígenes del individuo, con una posible línea de investigación que indica que podría ser de Chad y no de Sudán, como se señaló inicialmente», afirmó Beck. La Policía trabaja ahora con las autoridades chadianas para tratar de esclarecer su identidad.
Alodid está acusado del intento de asesinato de Stephen Ogilvie, que perdió un ojo y sufrió heridas en la espalda y la cabeza durante la agresión. Las imágenes del ataque, difundidas de forma masiva en las redes sociales, mostraban a Alodid inmovilizando y apuñalando a la víctima.
El caso también ha generado interrogantes sobre cómo el acusado consiguió entrar en Reino Unido y obtener el estatus de refugiado pese a que, más de tres años después de su llegada, las autoridades todavía no han logrado determinar con certeza su país de origen.
Independientemente de su nacionalidad, la Policía cree que Alodid llegó a Europa a través de Libia. Posteriormente habría viajado a París y Dublín antes de desplazarse en autobús hasta Belfast en febrero de 2023.
Una vez en Irlanda del Norte solicitó asilo y, en septiembre de ese mismo año, recibió autorización para permanecer en Reino Unido. El Ministerio del Interior británico confirmó que obtuvo el estatus de refugiado y un permiso de residencia válido hasta 2028.
El acusado habría utilizado la denominada «ruta irlandesa», una vía empleada para entrar en Reino Unido aprovechando la ausencia de controles migratorios rutinarios en la frontera terrestre entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.
El sistema permite viajar desde distintos puntos de Europa hasta Dublín y desplazarse posteriormente por tierra hasta territorio británico. El Reino Unido e Irlanda mantienen un acuerdo de viaje común que facilita la libre circulación entre ambos territorios sin controles fronterizos ordinarios.