
El Reino Unido ha entregado 974 hiyabs entre enero y junio a inmigrantes que llegaron al país a bordo de pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha, según documentos internos del Ministerio del Interior británico citados por The Mail on Sunday.
La cifra supone una media de unos 162 velos musulmanes distribuidos cada mes y, de mantenerse ese ritmo, elevaría el total anual a cerca de 1.500 unidades. La entrega forma parte de los paquetes de ropa básica que las autoridades proporcionan a los recién llegados cuando lo necesitan.
La revelación ha provocado críticas entre las filas de la oposición. El portavoz de Interior conservador, Chris Philp, reclamó al Gobierno que suspenda inmediatamente la distribución de estas prendas. «Es un insulto para los contribuyentes británicos que trabajan arduamente que financien artículos religiosos para personas que han entrado ilegalmente en nuestro país», afirmó.
Philp añadió que, a su juicio, el Estado no debería financiar prácticas religiosas de personas que llegan ilegalmente al territorio británico y defendió una política migratoria más restrictiva, incluida la salida del Convenio Europeo de Derechos Humanos para facilitar las deportaciones.
La controversia se produce después de que la secretaria de Educación, Lucy Powell, calificara de inaceptable que los centros educativos obliguen a niñas pequeñas a llevar hiyab. Sus declaraciones llegaron tras conocerse el caso de una escuela primaria londinense que exigía esta prenda a alumnas de siete años.
El Ministerio del Interior, sin embargo, sostiene que la entrega de estas prendas responde a una obligación legal. El departamento explicó que, conforme a la normativa sobre centros de detención temporal, las autoridades deben proporcionar ropa básica, incluidos artículos relacionados con necesidades culturales y religiosas.
«Todos los recién llegados reciben un paquete básico de ropa seca cuando lo necesitan. Los artículos disponibles forman parte de los servicios de asistencia estándar», señaló un portavoz ministerial.
Los documentos oficiales muestran que la distribución de prendas incluye también ropa convencional. Entre enero y junio se entregaron 10.694 paquetes de ropa masculina, frente a 2.670 destinados a mujeres, 773 para niños y 829 para niñas. Además, se distribuyeron 572 gorros de lana y 350 prendas para bebés.
La polémica coincide con un nuevo debate sobre la llegada de inmigrantes a través del Canal de la Mancha. Pese a que se ha producido un descenso, ha aumentado el número medio de inmigrantes que viajan en cada embarcación, hasta aproximadamente 67 pasajeros por barco.