
El avance judicial contra la tradición cristiana en Europa volvió a hacerse visible este miércoles, cuando el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que la enseñanza religiosa en las escuelas primarias de Irlanda del Norte vulnera los derechos humanos por estar «demasiado centrada» en el cristianismo. La decisión llega tras la demanda de un padre no religioso y su hija, a quienes, según la BBC, les preocupaba que la formación impartida en su escuela de Belfast presentara el cristianismo como «verdad absoluta».
La niña, escolarizada entre los cuatro y los siete años, recibió el currículo oficial que rige en todas las escuelas financiadas por el Estado en Irlanda del Norte: un programa bíblico que introduce el resto de religiones sólo en etapas más avanzadas. Según The Irish Times, la menor llegó a rezar antes de comer y a afirmar con seis años que Dios había creado el mundo, hechos que los padres interpretaron como señal de una supuesta «influencia indebida».
La legislación vigente, el Education and Libraries Order de 1986, obliga a que se celebren actos de culto escolar diariamente y establece que la enseñanza religiosa debe basarse en la Biblia, aunque sin favorecer a una denominación concreta. Las familias pueden solicitar la exención de sus hijos, pero los demandantes rechazaron esa opción al considerar que su hija sería la única excluida de la clase y podría sufrir «estigmatización«.
En 2022, el Tribunal Superior de Irlanda del Norte les dio la razón, pero un tribunal de apelación revocó la sentencia. Ahora, el Supremo de Londres ha zanjado la cuestión al fallar por unanimidad a favor de la familia. Su presidente, Lord Stephens, afirmó —según Sky News— que impartir contenidos religiosos de forma «no objetiva, no crítica y no pluralista» equivale en la práctica a un objetivo de «adoctrinar», y que no puede separarse ambos conceptos.
El Ministerio de Educación británico ya ha anunciado que emitirá nuevas directrices para que las escuelas modifiquen tanto el currículo religioso como la forma de los actos de culto. Se espera que otras religiones se introduzcan antes en el itinerario y que se revisen los tradicionales servicios cristianos obligatorios.