El altar de la iglesia donde murió aún conserva las marcas de los cuchillos
El Vaticano acelera la beatificación del sacerdote Jacques Hamel, degollado por terroristas islamistas durante una misa en una iglesia francesa en 2016
El Vaticano acelera la beatificación del sacerdote Jacques Hamel, degollado por terroristas islamistas durante una misa en una iglesia francesa en 2016
Homenaje al sacerdote asesinado. Europa Press
Por LGI
2 de julio de 2026

El sacerdote Jacques Hamel, asesinado por dos terroristas islamistas que habían jurado lealtad al Estado Islámico mientras celebraba misa en una iglesia de Normandía, está cada vez más cerca de ser beatificado por la Iglesia católica, tras avanzar de forma decisiva el proceso canónico impulsado por el Vaticano.

Hamel fue asesinado el 26 de julio de 2016 en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, próxima a Rouen, cuando dos jóvenes irrumpieron en el templo durante la celebración eucarística. Antes de degollar al sacerdote en el altar, los atacantes proclamaron su fidelidad al Estado Islámico. En el atentado también resultó gravemente herido otro feligrés.

Casi una década después de aquel crimen que conmocionó a Francia y al mundo católico, el sacerdote ha sido reconocido oficialmente como mártir, un paso clave que acelera su camino hacia la beatificación. El proceso se desarrolla mediante una vía administrativa más ágil de lo habitual, después de que el Papa dispensara el período ordinario de espera para abrir la causa.

La Diócesis de Rouen comenzó a recopilar la documentación poco después del asesinato y concluyó la fase diocesana en 2019. El expediente, actualmente en estudio en Roma, reúne unas 11.000 páginas de documentación.

Según Vatican News, el material enviado al Vaticano supera los 100 kilos de papel, representa alrededor de 10.000 horas de trabajo, incluye la transcripción de 600 sermones y recoge los testimonios de 60 testigos, una de las causas documentales más voluminosas de los últimos años.

Mientras tanto, la iglesia donde fue asesinado se ha convertido en un lugar de peregrinación. El altar de madera donde murió Jacques Hamel, que aún conserva las marcas de los cuchillos utilizados en el ataque, permanece junto a una cruz profanada como símbolo del atentado que volvió a situar la amenaza del terrorismo islamista en el centro del debate sobre la seguridad de los lugares de culto en Europa.

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