
La Oficina de Inmigración belga ha detenido en Bruselas a decenas de inmigrantes en situación ilegal y solicitantes de asilo que habían acudido a sus dependencias después de una convocatoria dirigida a extranjeros indocumentados. La actuación ha generado críticas entre organizaciones y activistas, mientras algunos medios marroquíes la describen como una «emboscada» sin precedentes en Bélgica.
Según las informaciones difundidas por medios locales, las autoridades habían realizado previamente un llamamiento para que las personas que se encontraban en el país sin la documentación necesaria acudieran a las oficinas de inmigración con el objetivo de registrar sus casos y estudiar su situación administrativa. Decenas de extranjeros de diferentes nacionalidades respondieron a la convocatoria.
Sin embargo, una vez concentrados en las instalaciones, las fuerzas de seguridad procedieron a cerrar los accesos e identificar a los presentes. Los agentes recabaron sus datos personales, comprobaron sus identidades y determinaron sus respectivos países de procedencia antes de iniciar actuaciones relacionadas con su situación migratoria.
Parte de los extranjeros que acudieron a las dependencias terminaron detenidos y, de acuerdo con las informaciones publicadas avanzadas por La Razón, las autoridades comenzaron a tramitar procedimientos encaminados a su expulsión y eventual retorno a sus países de origen.
La operación ha provocado críticas en determinados círculos defensores de los derechos de los inmigrantes, que cuestionan la utilización de una convocatoria administrativa para localizar a personas en situación irregular. Algunos medios marroquíes han ido más lejos y han calificado lo sucedido como una «emboscada ilegal», una descripción que corresponde a su valoración de los hechos y no a una calificación oficial de las autoridades belgas.
El episodio ha abierto así una nueva polémica en torno a la política migratoria de Bélgica y, especialmente, sobre los métodos empleados para identificar y detener a extranjeros sin autorización de residencia, en un contexto europeo marcado por el endurecimiento de las medidas destinadas a acelerar los retornos de quienes no tienen derecho a permanecer en el territorio.