«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En 2024 se concedieron 252.476 nacionalidades

España supera a Francia e Italia y ya concentra el 44% del total de las nacionalizaciones de marroquíes en la Unión Europea

Pedro Sánchez y Albares. Redes sociales

España se convierte en la principal entrada a Europa de los ciudadanos marroquíes, consolidándose como el país que más facilita su acceso a la ciudadanía comunitaria. Los datos correspondientes a 2024, extraídos de la base estadística de Eurostat y avanzados por The Objective, reflejan con claridad este fenómeno: casi la mitad de los marroquíes que adquieren la nacionalidad de algún Estado miembro lo hacen en territorio español.

A escala europea, cerca de 1,2 millones de personas obtuvieron la ciudadanía de un país de la Unión durante ese año, en su mayoría procedentes de terceros países. Dentro de ese contexto general, España destaca con fuerza no sólo por volumen total, sino también por el perfil de quienes acceden a la nacionalidad.

En cifras absolutas, 97.100 ciudadanos de origen marroquí se convirtieron en europeos en el último ejercicio analizado. De todos ellos, 42.910 lo lograron en España, lo que equivale aproximadamente a uno de cada dos casos. Este porcentaje sitúa al país muy por delante del resto de socios comunitarios.

La comparación con otras potencias migratorias tradicionales evidencia un cambio relevante en el equilibrio europeo. Italia, con unas 27.600 concesiones (28,5%), y Francia, con cerca de 14.400 (14,9%), quedan claramente por detrás. La distancia es tal que España triplica prácticamente el número de nacionalizaciones marroquíes registradas en Francia, alterando así el patrón histórico de integración en Europa occidental.

Este liderazgo no se explica por una única causa. Influyen factores como la mayor rapidez en la tramitación administrativa, unas condiciones legales determinadas y, especialmente, la existencia de lazos históricos y sociales con determinadas comunidades. A ello se suma el efecto de las redes familiares ya asentadas, que facilitan el arraigo y la posterior obtención de la nacionalidad.

El fenómeno, además, no es reciente ni aislado. Si se observa la evolución de la última década, el incremento es notable. En 2015 se concedieron en España algo más de 114.000 nacionalidades, mientras que en 2024 la cifra asciende a 252.476, lo que supone un crecimiento superior al 120%.

En el caso concreto de los ciudadanos marroquíes, la tendencia también es ascendente. Antes de la pandemia, en 2019, se registraban algo más de 24.500 concesiones. Posteriormente, el número llegó a superar las 54.000 en 2023 y, aunque se ha reducido ligeramente, se mantiene en niveles elevados con las más de 42.900 actuales.

Este colectivo representa aproximadamente el 17% del total de nuevas nacionalidades otorgadas en España, lo que lo sitúa como el grupo más numeroso entre los nuevos ciudadanos. No obstante, no es el único perfil destacado: también tienen un peso significativo personas procedentes de países iberoamericanos como Colombia, Venezuela o Ecuador.

En el conjunto de la Unión Europea, España ocupa una posición destacada en volumen total de nacionalizaciones. Sólo Alemania supera sus cifras, con cerca de 288.700 concesiones en 2024, frente a las más de 252.000 españolas y las 217.400 italianas. Todo ello resulta especialmente significativo si se tiene en cuenta que la población española es inferior a la de otros grandes países del bloque.

Otro indicador que refuerza este papel es la tasa de naturalización. España registra alrededor de 3,9 concesiones por cada 100 residentes extranjeros, una proporción elevada en comparación con otros Estados miembros, especialmente en Europa del Este, donde apenas se alcanza el 0,5.

En conjunto, los datos reflejan una transformación progresiva del modelo europeo de acceso a la ciudadanía, con España consolidándose como uno de los principales puntos de entrada para nuevos ciudadanos, especialmente en el caso de la población marroquí.

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