Industria y crisis energética
Fracasa la estrategia del coche eléctrico alemán: ola de quiebras y miles de despidos en la industria automotriz
Fracasa la estrategia del coche eléctrico alemán: ola de quiebras y miles de despidos en la industria automotriz
Friedrich Merz. Europa Press
Por LGI
8 de noviembre de 2025

La llamada «Estrategia eléctrica» del Gobierno alemán se ha convertido en un boomerang económico. Lo que pretendía ser una revolución ecológica se ha transformado en un desastre industrial: más de 40 grandes proveedores del sector automovilístico, con facturación superior a 10 millones de euros anuales, se han declarado en quiebra sólo en 2025, según datos de la consultora Falkensteg.

Las perspectivas son aún peores. Para 2026 se prevé un aumento del 30% adicional en las insolvencias, mientras el país pierde aceleradamente su liderazgo tecnológico. Las reestructuraciones fracasan, las adquisiciones se frenan y la producción de vehículos eléctricos alemanes se hunde ante la competencia china.

El cambio forzado hacia la electromovilidad —pilar de la agenda climática del Ejecutivo alemán— está quebrando las estructuras productivas del país. Los vehículos eléctricos alemanes son caros, poco competitivos y de calidad inferior a los fabricados por China, cuyos productores dominan el mercado global gracias a energía barata, mano de obra económica, baja carga fiscal y generosas subvenciones estatales.

Mientras tanto, Alemania soporta costes energéticos récord, presión fiscal asfixiante y una burocracia paralizante, lo que ha convertido su industria en terreno hostil para la inversión.

El resultado: una caída drástica de las ventas, una ola de despidos masivos y un tejido industrial que se desangra. Sólo tres compañías emblemáticas —AE Group, Bohai Trimet y Boryszew Kunststofftechnik— han eliminado más de 1.800 empleos este año.

Gigantes como ZF Friedrichshafen recortarán entre 11.000 y 14.000 puestos de trabajo antes de 2028, mientras Bosch prevé eliminar otros 13.000 empleos hasta 2030, tras haber reducido ya 11.600 el año pasado.

Para el experto automotriz Frank Schwope, de la FHM de Berlín, la industria alemana podría pasar de 267.000 trabajadores en 2024 a apenas 200.000 antes de 2030. «La transición verde se ha convertido en una trampa laboral», advierte.

La presidenta de la patronal VDA, Hildegard Müller, confirmó que el 61% de las empresas planea reducir plantilla este año, frente al 57 % en mayo. El estancamiento económico y el derrumbe del mercado europeo «están golpeando con fuerza a las medianas empresas proveedoras».

Ante la caída de pedidos, muchos proveedores han recurrido a la Kurzarbeit (reducción temporal de jornada) para evitar cierres inmediatos. ZF ha aplicado esta medida en su planta de Schweinfurt y Bosch en la de Salzgitter, afectadas por la escasez de semiconductores tras las restricciones de exportación impuestas por China.

También Mahle, otro gigante del sector, anunció el despido de 1.000 trabajadores y un plan de ahorro de 150 millones de euros anuales. «Dos tercios del recorte vendrán de personal», explicó su consejero delegado, Arnd Franz.

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