«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los hechos ocurrieron el domingo por la tarde

Golpean brutalmente a un padre alemán por pedir a una familia rumana gitana que dejara de hacer una barbacoa en su patio en Berlín

Policía de Alemania en Berlín. Europa Press

Un padre alemán de 36 años, identificado como Steven K., ha acabado hospitalizado con graves lesiones después de pedir a una familia rumana que dejara de hacer una barbacoa en el patio comunitario de su edificio, situado en el distrito berlinés de Friedrichsfelde, donde existía una prohibición expresa de realizar parrillas.

Según relató la víctima al diario Bild, varios vecinos llevaban meses quejándose del humo provocado por barbacoas no autorizadas en el patio interior del inmueble. En su caso, la situación afectaba directamente a su vivienda, donde vive con su hija de apenas tres meses. «Las columnas de humo entran directamente por la ventana de la habitación de los niños. Ya no podemos abrirla», explicó.

Los hechos ocurrieron el domingo por la tarde. De acuerdo con su testimonio, Steven K. observó desde primera hora de la mañana cómo una familia procedente de Rumanía y de etnia gitana instalaba mesas y sillas en el patio. El hombre intervino hasta en tres ocasiones para recordarles que las barbacoas estaban prohibidas en la comunidad. Aunque en un primer momento retiraron los objetos, volvieron a colocarlos después.

Tras el tercer aviso, la víctima decidió llamar a la Policía. Los agentes acudieron al lugar, escucharon su denuncia y le recomendaron regresar a su vivienda «por su propia seguridad». Poco después, según el relato recogido por la prensa alemana, uno de los inquilinos le habría lanzado una amenaza directa: «Ten cuidado, mi familia vendrá pronto».

La situación se agravó cuando llegó al lugar un Opel Corsa. Steven K. aseguró que un hombre bajó del vehículo acompañado de una mujer y un niño. Acto seguido, uno de los presuntos agresores le roció con gas pimienta y dos hombres comenzaron a golpearlo. La agresión continuó incluso cuando la víctima ya estaba en el suelo.

El hombre fue trasladado al hospital con la nariz rota, múltiples hematomas, un hombro dislocado y posible daño en los tendones. Según los médicos, podría necesitar nuevas intervenciones quirúrgicas. «Nunca pensé que la gente pudiera ser tan insidiosa y brutal por algo tan trivial», declaró tras el ataque.

El caso ha generado indignación en Alemania, donde vuelve a ponerse sobre la mesa el deterioro de la convivencia en determinadas zonas urbanas y la sensación de inseguridad que denuncian muchos vecinos ante conductas incívicas, amenazas y agresiones en espacios comunes.

Según la información publicada, los investigadores ya conocerían la identidad de los sospechosos, aunque por el momento no se han producido detenciones y los presuntos agresores continúan en paradero desconocido.

El suceso se produce además pocos días después de otro incidente similar en Berlín. El 1 de mayo, una familia numerosa que hacía una barbacoa en el Volkspark Friedrichshain se negó a obedecer a la Policía pese a la prohibición vigente. En ese caso, un inspector jefe fue agredido cuando pidió al grupo que apagara la parrilla no autorizada.

La intervención terminó con tres detenidos: dos hombres de 40 y 41 años y una mujer de 76, acusada de golpear supuestamente a un agente con un bastón. La tensión aumentó cuando varias personas presentes en el parque mostraron apoyo al grupo y comenzaron a increpar a los policías, que tuvieron que pedir refuerzos para controlar la situación.

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