
Obtener la nacionalidad de un Estado de la Unión Europea permitió a inmigrantes procedentes de terceros países trasladarse después al Reino Unido al amparo de la libre circulación. Un reportaje de The Economist describe estas trayectorias, desde somalíes con pasaporte neerlandés hasta ciudadanos de origen indio con nacionalidad portuguesa.
El Observatorio de la Migración de la Universidad de Oxford contabilizó 799.000 personas de minorías étnicas entre los titulares de pasaportes comunitarios residentes en Reino Unido, aproximadamente el 15% del total. El análisis utiliza los censos de 2021 y 2022 e incluye también personas nacidas en Europa y descendientes nacidos en territorio británico.
El barrio de St Matthew’s, en Leicester, ilustra este recorrido. Parte de sus vecinos somalíes llegaron inicialmente a Países Bajos como refugiados, adquirieron la ciudadanía neerlandesa y posteriormente se instalaron en Inglaterra utilizando los derechos de movilidad comunitarios.
Otro colectivo destacado es el de los ciudadanos portugueses de origen asiático, muchos vinculados a Goa, territorio indio que estuvo bajo administración portuguesa hasta 1961. Los vínculos históricos facilitaron el acceso a la nacionalidad lusa y, antes del Brexit, la posibilidad de establecerse en Reino Unido.
Entre las razones para elegir el país figuran la enseñanza en inglés y las expectativas profesionales. Abdikayf Farah, responsable de una organización educativa somalí que vivió doce años en Dinamarca, también destaca el multiculturalismo de Leicester frente a las políticas danesas contra las denominadas «sociedades paralelas».
El reportaje recoge asimismo resultados escolares superiores entre determinados grupos: el 53% de los alumnos asiáticos y el 41% de los negros africanos de Leicester obtuvieron al menos un cinco en inglés y matemáticas en los exámenes de secundaria, frente al 24% de los británicos blancos.