El presidente del grupo parlamentario Patriotas por Europa y diputado de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, se negó este jueves en BFMTV a declarar que el islam es compatible con la República francesa y aprovechó la entrevista para anunciar una ofensiva frontal contra lo que denomina «entrismo islamista».
Preguntado en varias ocasiones por Sonia Mabrouk, en el programa 100% Mabrouk, sobre si el islam es compatible con Francia, el líder del RN eludió una respuesta binaria. Dijo que no es teólogo, que esa pregunta corresponde a los musulmanes y que él no atacará a las religiones. En cambio, sí trazó una línea nítida contra la ideología islamista, a la que presentó como una amenaza que «busca conquistar la sociedad».
«Francia enfrenta un entrismo islamista cada día más peligroso», afirmó. Y concretó su programa: «Cerraremos las mezquitas radicales, expulsaremos a los extranjeros radicalizados y disolveremos las asociaciones ligadas a los islamistas». Sobre el velo, lo describió como «un instrumento de discriminación entre el hombre y la mujer» y sostuvo que no es deseable en la sociedad francesa.
La secuencia duró varios minutos. Mabrouk insistió. Bardella no pronunció la frase que la periodista le pedía: no dijo que el islam sea compatible con la República. Tampoco afirmó de forma explícita que sea incompatible. Eligió el desvío político: religión por un lado, islamismo por el otro. En el mismo programa, el socialista Jérôme Guedj sí sostuvo que el islam es compatible con la República y acusó al presidente del RN de seguir los pasos de Éric Zemmour.
El resto de la entrevista sirvió para desplegar el argumentario económico y social con el que Bardella se presenta como futuro primer ministro si Marine Le Pen gana en 2027.
Anunció que presentará en los próximos días un presupuesto alternativo. Denunció un «despilfarro» de dinero público y fijó líneas rojas: no aceptará recortes «a costa de la Francia que trabaja» ni medidas que, a su juicio, aplasten a las empresas. Su primera medida en Matignon, dijo, será el poder adquisitivo. También acusó a Sébastien Lecornu de intentar evitar la moción de censura.
En carburantes, pidió bajar la fiscalidad de la gasolina —reducir el IVA del 20% al 5,5% y anular subidas de 2018— y calculó un ahorro de unos 20 euros en un depósito de 40 litros. Advirtió que, si el litro se acerca a los 3 euros sin alivio fiscal, «la economía francesa se para».
En vivienda, reivindicó la prioridad de las familias francesas en el acceso a HLM, la derogación de la ley SRU, la eliminación del carácter obligatorio del DPE, la simplificación de normas y la liberación de suelo para construir. Prometió endurecer la represión contra los okupas: «La propiedad privada es un derecho sagrado de la República francesa».
Sobre pensiones, sostuvo que «la edad legal no significa nada» y que el sistema no es sostenible. Su receta: más cantidad de trabajo, entrada más temprana de los jóvenes al mercado laboral, incentivos para retener a los seniors y «una dosis de capitalización». En economía, prometió un «choque de competitividad»: suprimir impuestos de producción y un precio francés de la electricidad para las empresas. «No se enderezará Francia sin las empresas», dijo.
El conjunto del mensaje fue el de un dirigente que evita el anatema teológico sobre el islam, pero convierte el islamismo, el velo, las mezquitas radicales y la preferencia nacional en ejes de campaña. La fórmula es deliberada: no declarar la incompatibilidad religiosa y, al mismo tiempo, comprometerse a cerrar lugares de culto considerados radicales y a disolver el tejido asociativo que, según el RN, sirve de correa de transmisión del islamismo.
Esa ambigüedad es, precisamente, lo que ha polarizado la reacción. Para una parte de su electorado, Bardella evitó una trampa mediática sin ceder en el fondo. Para sus críticos, se escondió detrás de la distinción entre islam e islamismo para no responder a la pregunta política que Mabrouk le planteó de frente. Lo que no queda en duda es el programa que sí enunció: mezquitas radicales cerradas, extranjeros radicalizados expulsados y asociaciones islamistas disueltas.