
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha anunciado que bloqueará el paso de los «agitadores de extrema derecha» que quieran acudir a la marcha por un país unido y contra la inmigración masiva convocada por Tommy Robinson el próximo 16 de mayo en Londres.
En una comparecencia ante los medios este lunes 11 de mayo, el líder laborista confirmó que su Gobierno utilizará todos los mecanismos disponibles, incluido el sistema de Autorización Electrónica de Viaje (ETA), para impedir la entrada al país de activistas e influencers internacionales invitados al evento. Starmer justificó la medida argumentando que no se permitirá que personas viajen al Reino Unido «a amenazar a nuestras comunidades y extender el odio en nuestras calles».
La marcha, denominada Unite the Kingdom (Unir el Reino Unido), está organizada por el activista Tommy Robinson —cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon— y se espera que reúna a miles de participantes en el centro de Londres para protestar contra la inmigración masiva, la «política de dos velocidades» en la aplicación de la ley y lo que los organizadores describen como el deterioro de la cohesión social británica.
Según fuentes gubernamentales y reportes periodísticos, las autoridades ya han comenzado a revocar las autorizaciones ETA de varios ponentes y figuras de la derecha internacional que habían confirmado su asistencia. Esta acción forma parte de una estrategia más amplia para evitar posibles disturbios, especialmente porque la concentración coincidirá con una gran manifestación pro-palestina convocada para el mismo día con motivo del Día de la Nakba.
La decisión ha provocado una ola inmediata de críticas. Opositores y usuarios en redes sociales acusan a Starmer de aplicar un «doble rasero»: mientras se bloquea la entrada de activistas críticos con la inmigración, el Gobierno no logra contener de forma efectiva la llegada diaria de migrantes irregulares en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha. «Puede parar a quienes protestan contra la inmigración, pero no a los ilegales que llegan en botes», es el reproche más repetido.
Tommy Robinson y sus colaboradores han calificado la medida de «ataque directo a la libertad de expresión» y han asegurado que el evento seguirá adelante, con los discursos de los ponentes vetados transmitidos en pantallas gigantes en directo. Por su parte, fuentes del Gobierno laborista insisten en que la prioridad es «proteger la convivencia» y evitar que el 16 de mayo se repitan los incidentes violentos que han marcado algunas protestas recientes.
La noticia llega en plena precampaña de las elecciones locales y en un momento de alta tensión política, donde el debate sobre inmigración y orden público se ha convertido en uno de los principales frentes para el Ejecutivo de Keir Starmer.