
La Asamblea Nacional de Francia ha votado por unanimidad contra el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, un gesto político que apunta directamente al presidente Emmanuel Macron. La iniciativa ha salido adelante con 245 votos favorables y ninguno en contra, y aunque no tiene efectos legales inmediatos, envía un aviso rotundo a pocas semanas de que el pacto pueda firmarse de manera oficial el 19 de diciembre.
El diputado del Agrupación Naciona, Julien Limongi ha calificado el acuerdo con Mercosur como «una puñalada por la espalda» para el campo francés. Por su parte, el diputado de la Unión de la Derecha para la República (UDR), Vincent Trébuchet, ha elevado el tono al denunciarlo como una «traición nacional», y ha acusado al país de haberse convertido en «una moneda de cambio en el mercado global».
La presión no se limita a París. A comienzos de noviembre, más de 100 eurodiputados solicitaron frenar la tramitación del acuerdo. Pretenden acudir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que determine si el texto cumple realmente con los tratados comunitarios. Entre sus objeciones destacan el nuevo «mecanismo de reequilibrio», la separación entre los capítulos de comercio y asociación, y las dudas sobre el respeto a las normas europeas en protección ambiental y sanitaria. Los firmantes proceden de distintos grupos políticos y de países especialmente críticos con el pacto, entre ellos Francia, Bélgica, Polonia e Irlanda.