
Mientras los cristianos iniciaban la Cuaresma el Miércoles de Ceniza, el Ayuntamiento de Frankfurt (Alemania) volvía a activar en el centro de la ciudad una gran iluminación con motivos del Ramadán. La decisión, respaldada por Los Verdes, el SPD, el FDP y Volt, supone la tercera ocasión en la que la urbe alemana instala medialunas, estrellas, faroles Fanoos y carteles con el mensaje «Feliz Ramadán», con una inversión total de 100.000€ sufragada por los contribuyentes.
La práctica comenzó en 2024, cuando Frankfurt se convirtió en la primera ciudad alemana en colocar este tipo de alumbrado con motivo del mes sagrado islámico. Desde entonces, la iniciativa ha quedado consolidada como una apuesta política explícita del gobierno municipal.
El coste del proyecto no es menor. Sólo las bombillas han supuesto un desembolso de 75.000€, dentro de un presupuesto global que asciende a seis cifras. La alcaldesa verde, Nargess Eskandari-Grünberg, ha defendido públicamente la medida y ha sostenido que esta iluminación contribuye a integrar la vida musulmana como parte esencial de la ciudad.
Sin embargo, la iniciativa no se limita al espacio urbano. En 2024, coincidiendo con el Ramadán, también trascendieron episodios en el ámbito educativo del área metropolitana de Fráncfort. Según informaciones aparecidas entonces, varios profesores de primaria habrían adoptado decisiones unilaterales relacionadas con prácticas islámicas dentro del aula.
Durante ese mes, se difundieron denuncias según las cuales dos docentes prohibieron a alumnos de quinto curso beber agua en clase, con el argumento de respetar el ayuno de algunos compañeros musulmanes. Un episodio que abrió debate sobre los límites entre la convivencia religiosa y la neutralidad institucional en espacios públicos como la escuela.
La repetición del alumbrado este año, de nuevo con respaldo político y financiación pública, reactiva esa discusión en una ciudad que ha optado por situar el Ramadán en el centro de su calendario simbólico municipal.