«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Este enclave permanece al margen de los operativos de control

Los vecinos de La Colina (Ceuta), desesperados ante la invasión: se producen batallas campales entre inmigrantes ilegales y okupaciones

Policía en Ceuta. Redes sociales

Vecinos de la urbanización La Colina (Ceuta) viven con creciente inquietud la situación que se está desarrollando en los montes y la vaguada próximos al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde continúan instaladas numerosos inmigrantes ilegales llegados durante la actual invasión migratoria. Los residentes denuncian que este enclave permanece al margen de los operativos de control que las fuerzas de seguridad están desplegando en otros puntos de Ceuta, pese a encontrarse a escasos metros de sus viviendas.

La preocupación vecinal aumentó todavía más después de que, en las inmediaciones de la urbanización, se produjera una pelea multitudinaria entre varias personas asentadas en la zona. Según los testimonios recabados, el enfrentamiento incluyó un intenso lanzamiento de piedras y se desarrolló en un entorno donde permanecen cientos de inmigrantes debido a la saturación del CETI, unas instalaciones que desde hace días no pueden asumir nuevas entradas por falta de capacidad.

Los vecinos aseguran que llevan tiempo advirtiendo del crecimiento de los campamentos improvisados en la vaguada y en las laderas cercanas. Aunque desconocen cuántas personas permanecen actualmente allí, afirman que el número de asentamientos ha aumentado de forma progresiva y que la sensación de inseguridad entre quienes residen en La Colina es cada vez mayor.

Uno de los episodios que más alarma ha generado, según explican, son varios intentos de acceder a viviendas de la urbanización. Un residente sostiene que al menos tres casas habrían sido objeto de intentos de intrusión y que algunos individuos llegaron incluso a situarse sobre los muros perimetrales antes de ser expulsados por los propios vecinos. Estos incidentes, aseguran, han provocado que muchas familias permanezcan pendientes de cualquier movimiento durante buena parte del día.

Los residentes critican que, mientras Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Local y efectivos militares realizan actuaciones en diferentes zonas de la ciudad, el área de la vaguada continúe sin ser objeto de intervenciones. Según relatan, en un primer momento se les comunicó que estaba previsto realizar una batida para desalojar los asentamientos, aunque posteriormente esa actuación habría sido suspendida sin que recibieran una explicación convincente.

A esta situación se suma otra preocupación relacionada con el riesgo de incendio. Los vecinos denuncian que en el monte se siguen realizando pequeños fuegos y temen que la entrada del viento de poniente pueda favorecer la propagación de las llamas. Por ese motivo, aseguran vivir en un estado permanente de alerta, pendientes de lo que ocurre al otro lado del muro que separa la urbanización del monte.

Los residentes reclaman que las autoridades amplíen los dispositivos de vigilancia y control hasta este entorno para desmantelar los campamentos, reforzar la presencia policial y devolver la tranquilidad a una zona residencial que, según denuncian, soporta desde hace días una situación cada vez más complicada.

+ en
Fondo newsletter