«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

La casta periodística del 23J

23 de septiembre de 2026

El locutor deportivo de la COPE, Juanma Castaño, ha escrito que la televisión del Madrid es el «Gara del ultraflorentinismo». El manejo del prefijo ultra y el antimadridismo son rasgos extendidos, propios del estilo triunfador. Lo llamativo es usar como elemento de comparación al diario que informaba a la ETA más que de la ETA y que semejante desproporción se escriba en Abc, nada más y nada menos.

La «tele oficial» del Madrid, dice el genio que bala en la radio oficial de la Iglesia…

Porque lo asombroso del asunto no es la mediocre vileza del locutor sino que la exhiba en Cope y Abc.

Si así están los medios señeros de la tradición, Iglesia y Monarquía, ¡cómo estarán los demás! Es un simple detalle que revela el estado de los medios, una degeneración tal que no se puede ni explicar. La frivolidad cuesta entenderla. Faltan a veces magnitudes, encontrarle el sentido, la explicación…

Hasta que uno se para a pensar y entiende que el  duopolio , los periódicos y las radios que forman el cogollo anonadante de los medios contribuyeron a castigar lo suficiente a Vox para que la suma no fuera posible en las últimas elecciones y que esto fue su logro, su gran huella política. Su legado.

Además del enriquecimiento personal,  la obra y función de esta gente, que costaba verla, ha sido esa: darle a Sánchez el poder.

Esta casta periodística, cuya flor y nata cabe en cuatro tertulias, interpretando la partitura del PP contribuyó a que Sánchez ganara el 23-J. No se reconocerá porque ¿quién lo va a decir que no sea Gaceta y alguna voz libre y decente en internet (donde abunda la libertad indecente)?

Son el periodismo del 23-J y así deberían quedar para los restos. Había en ellos, en su omnipresencia, algo a la vez inane y corrosivo,  intocable y absurdo, taladrante y risible… algo tan abrumador que no podía quedar en nada… y ciertamente, tenían su razón de ser, su trascendencia, que fue facilitar el camino a Sánchez. Lúzcanlo como emblema generacional.

En algunos casos, la contumacia ya permite hablar de vicio. La Cope, volviendo a los deportes, tuvo otros locutores antes,  los antecedentes de Castaño Oscuro, que se dedicaron en horas posteriores al 11M a calentar la jornada electoral. Alguno llegó a escribir también en el periódico de Azorín, Camba y Pemán.

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