«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Severo correctivo

6 de noviembre de 2026

Se han celebrado las elecciones de medio mandato (midterm) en EEUU y todo el mundo trata de explicar qué ha pasado. Más fácil sería ver lo que no. Una cosa que sabemos es que no ha habido conflicto civil, negación de los resultados o disturbios. Perfecta continuidad institucional. Trump se ha ofrecido a trabajar con los demócratas, entre los que dice tener amigos. Trump gobierna, las instituciones funcionan y hay alternancia. Esto desmiente lo que durante una década han estado contando  los medios de izquierda y también el terrible centrismo, que con su habitual aire de novedad ahora nos descubre que, como ellos ya dijeron, el sistema funciona y no había nada que temer.

Otra cosa que sabemos no ha pasado es que la Guerra de Irán se haya convertido en estos meses en un nuevo Vietnam. Han muerto 21 norteamericanos, la mitad por accidente. Mueren más personas por la gestión ferroviaria del PSOE o incluso del PP.

Tampoco es cierto que en esto Trump mintiera a su base. Nunca negó la beligerancia con Irán y en sus discursos eran habituales las amenazas. O deal o… Pero rechazaba las forever wars de los neocones, dirán sus críticos. Claro, y es por eso que su guerra a Irán se sujetó a dos límites claros: no habrá tropas en el terreno, y no habrá «construcción nacional», una invasión larga para «llevar la democracia».

Otra cosa que no ha sucedido es que Trump se presentara a las elecciones, por mucho que se interpretaran como un plebiscito o incluso como un juicio definitivo a su figura. Que Maradona no ganara el último Mundial no le resta grandeza. Trump no es historia todavía, pero sí está en la historia.

Tampoco se presentaba él, sino su partido, y es una regularidad que el partido del presidente pierda en estas elecciones. Creo que ha sucedido en el 90% de los casos, y las excepciones fueron por coyunturas extraordinarias.

Pero es innegable que Trump ha perdido y que los resultados enjuician negativamente su gestión. No fue una simple victoria demócrata, fue una tsunami, el bluenami. O como dirían en el fútbol: un severo correctivo. Lo normal sería hablar de una pluralidad de causas, pero hay un auténtico interés por ajustar cuentas con el trumpismo.

Aquí divergen los analistas. Lo mayoritario (espectro amplísimo del antitrumpismo) es decir que Trump ha traicionado a su base. Añaden al error la traición. Menos habitual es leer que los resultados son, precisamente, consecuencia de haber cumplido sus promesas, porque Trump es un populista muy extraño que se compromete a unas políticas que en el corto plazo pueden dañar a sus votantes y lesionar sus propios intereses: los aranceles, Irán o el incómodo espectáculo de las redadas del ICE… «La tiranía llega a EEUU», decían los mismos que anticipaban un Vietnam en Irán y la Tercera Guerra Mundial en Ucrania. Desde antes de Irán había un clima conducente a esto. Solo había que tener los ojos abiertos. El caldo de cultivo es previo, y esto lo podía decir alguien desde Madrid.

Reducir todo a Irán parece parte de una operación política, de la misma operación política. La gente, por supuesto, no se equivoca al votar. Sus razones tendrán. Es posible pensar que la guerra de Irán, además de causa en sí misma, haya sido la lente con la que se vería su gestión. La inflación estaba en 2,9 cuando llegó Trump, y ahora se sitúa en 3,7, aunque Biden la llegó a tener en 9,1%. Un punto de inflación con los ingresos familiares en récord histórico, la tasa de pobreza en mínimos también, con el PIB creciendo al 3,4%…  No es un drama, pero la inflación no es exactamente cómo se perciben los precios, y este problema, real y un poco más complejo, se ha observado con la lupa de la guerra de Irán. «Los precios así y este tío ¡con batallitas!». El impacto es tan narrativo como económico. Por eso no es inocente la voluntad de simplificación absoluta al respecto, de explicarlo todo con un único motivo. Alrededor de estas cuestiones, y de la construcción de estos mensajes, subyacen movimientos e intrigas. No es normal que quien era hasta hace poco la gran figura periodística del MAGA saliera la víspera del Midterm a decir que Trump iba a utilizar armamento nuclear. Algo ha pasado ahí, y se intuye también una desconexión con la juventud. La pérdida de Charlie Kirk fue un destrozo generacional irreparable.

Un asunto del que curiosamente no se habla mucho es que Trump se irá pronto, lo que abre la carrera por su sucesión. Por fuerza, esto no contribuye al aumento de su histórica coalición (que quería crecer hacia los viejos neocones recuperables), sino a su división. Como la alternancia en los midterm, es una ley política, y además ley de vida.

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